Las medidas sanitarias dispuestas para frenar los contagios de coronavirus deben ser acatadas por todos los ciudadanos si no queremos que se tengan que adoptar medidas extremas que ya están en vigor en varios puntos del país. Hemos superado la barrera de los 200 casos y las estadísticas que aporta Ingesa demuestran que los picos son cada vez mayores. Ya se ha normalizado que, casi a diario, se informe de más de 20 positivos. Sanidad no puede hacer más que indicarnos, insistirnos en que tenemos que cambiar nuestro modo de vida, aminorando al máximo las acciones que se consideran de riesgo como es el caso de los eventos sociales. Esto, que parece de cajón, no es aceptado por muchos que, incongruentemente, salen a la calle y suman celebraciones en las que se incumple de todo, haciéndolo a puerta cerrada en un deseo pueril del ‘que no me pillen’. No. No se trata de que ‘no le pillen’, sino de cumplir las normas para cuidarse uno y cuidar a los demás. Lo contrario provocará que cada vez sean más los contagiados y, por ende, los aislados sin solución de continuidad. O todos seguimos el mismo camino: el de la responsabilidad, o los resultados que se vayan conociendo serán no solo peores sino que causarán médidas drásticas para toda la población.






