La Junta Local de Seguridad, presidida por el jefe del Gobierno autonómico, Juan Vivas, se reunió ayer durante casi tres horas en la Delegación del Gobierno.
Al termino del encuentro, los responsables políticos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad llegaron a la conclusión de que existen “prácticas fraudulentas” en la frontera y los polígonos colindantes. Y no sólo eso, sino que además, ellas (las “practicas fraudulentas”) “están detrás de los problemas que a diario se generan en la zona”. La conclusión: Hace falta intensificar las actuaciones en materia fiscal, laboral y urbanística. Y, al parecer, así se hará, según la nota de prensa remitida anoche desde la Delegación del Gobierno.
La reunión tenía entre sus principales puntos a tratar la situación de la frontera de El Tarajal y los polígonos, así como tratar de resolver los problemas derivados del comercio transfronterizo. Son asuntos que llevan ocupando paginas y páginas El Faro durante las últimas semanas. El problema ya se ha analizado prácticamente desde todas sus perspectivas. Hace tiempo que espera una respuesta efectiva porque, como se ha advertido en reiteradas veces desde este mismo periódico, es muy probable que algún día ocurra una desgracia si no se toman medidas para devolver el orden público a la zona. Las anunciadas ayer tras la reunión de la Junta de Seguridad pueden contribuir a ello, pero no parece que vayan a conseguir un éxito inmediato. Entre otras razonas, porque algunas conclusiones de la reunión no han pasado de la fase de propuesta, como ocurre con la decisión de “analizar todas las cuestiones jurídicas relacionadas con la necesidad de volver a implantar sistemas de seguridad privada en los polígonos”.
El tiempo para el ‘análisis’, si es que todavía no se ha agotado, cada vez es menor. La situación exige medidas urgentes, como ocurre con la violencia de género, el plan de seguridad para las fiestas navideñas o el dispositivo para las elecciones. Aquí la Junta de Seguridad actuó ayer de manera resolutiva porque la gravedad del primer asunto lo requiere y en los dos últimos casos, las fechas se nos echan encima. Precisamente son los dos mismos motivos que impiden emplear más tiempo en análisis y estudios antes de poner manos a la obra para abordar una problemática, la del Tarajal, que ya es conocida por todo aquel ciudadano que haya tenido verdadero interés en conocerla.





