La Policía Nacional desarrolló ayer una nueva operación en Los Rosales contra un punto de venta de droga que se saldó con la detención de cinco personas y la incautación de distintas sustancias, armas blancas, armas de fuego...
La actuación se materializó pocas semanas después de que el líder de la ultraderecha deslizase en una comparecencia ante los medios que había dejado de hablarse de sucesos en la ciudad ante la proximidad de las elecciones, como si las Fuerzas de Seguridad se plegasen a intereses partidistas ajenos a sus obligaciones.
No es así. Por suerte para el conjunto de la ciudadanía, tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil siguen haciendo su labor ajenas a las insidias interesadas que durante los últimos meses se han vertido como excusas frente a algunas de sus investigaciones, que en cualquier caso deberán someterse en último término al escrutinio judicial.
El cuestionamiento sin fundamento de un pilar esencial del sistema democrático como la actuación de las Fuerzas de Seguridad es una semilla de desconfianza a la que no se debe dar pábulo por el bien del conjunto de la sociedad.
Los agentes y mandos deben seguir trabajando con el mismo rigor que hasta ahora para velar por la Seguridad Ciudadana en todos sus órdenes con independencia de que sus resultados satisfagan más o menos a los intereses particulares de turno que se vean más o menos favorecidos según el momento.
Quienes solamente aplauden a las Fuerzas de Seguridad cuando les conviene demuestran que dicho respaldo no es más que una pose interesada y nada ejemplarizante.






