• Contacto
  • Horarios de Barcos by Kikoto
  • Vuelos
  • Sorteo Cruz Roja
  • COPE Ceuta
  • Portal del suscriptor
martes 21 de abril de 2026   
El Faro de Ceuta
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
El Faro de Ceuta
No Result
View All Result

Las pinzas del barrilete

Por Ana Isabel Espinosa
03/06/2023 - 04:20
Imagen cedida

Compartir en WhatsappCompartir en Facebook

Un clic clac sostenido por un viento en calma virando al oeste, se escucha en mitad de la tarde en la orilla del pantalán de los Toruños. Son los cangrejos violinistas que esperan la comida que llega en la bendita Pleamar.

El agua esta tibia de azulados, la arena enmarañada. Pero ellos, impasibles en su fila nada romana de guarniciones de los más fuertes delante, los paletos detrás, custodian la entrada al fuerte con las pinzas levantadas entrechocándolas sin fin.

Nace en mitad de esa tarde famélica de entre temporadas, un sonido chasqueante y sordo como el de los peta zetas que nos hacían- de niños- llorar más que reír. Es uniforme y armonioso como todo lo que es natural. Nada que ver con esos niños tan pijos que solo encuentran placer en destrozar lo que ven, incluidos los violinistas. No serán pocos padres a los que les he visto profanar la sagrada tierra donde pacen sin molestar nadie, los también llamados barriletes, durmientes pacíficos en la oscuridad de su pequeña cueva sonsacada a la humedad de las mareas. No serán pocas víctimas las que han caído en la soledad, el aislamiento y el silencio porque lo que no nos toca, no nos llega y es mucho más respetable un niño maleducado que un habitante de las marismas. Qué importará un invertebrado que come detritus cuando nosotros en Romerijo nos los zampamos a ellos, a las ubres de las vacas, a las patas de gallina y a los intestinos de los conejos. Qué más dará todo lo que nos ha sido regalado para custodiarlo que, en cambio, vilipendiamos, tratamos, usamos y denigramos porque somos especie principal en esta casa que no es ni alquilada.

Pero así vamos, votando cambios políticos que serán legislativos, suplicando al cielo impío porque los cambios lleguen o no, porque nuestra vida depende de ellos. Porque los que guarecemos a la vida con las maternidades, ya no sabemos cómo dejar de sufrir.

Las arrugas se nos han hecho hueso y vemos a los violinistas con esa envidia sana porque poseen el color de la arena y los medios para fundirse con ella. Las mareas ya no nos protegen como hacían en los veranos aquellos que no había clases sociales, ni internacionalidades y con un simple “attention”... dicho por un vecino de cabalgadas en mitad de la rompiente ya sabías que venía una de las tres marías que podía revolearte sin contemplaciones. Eran veranos mágicos cargados de seres mayores protectores, de conversaciones que no te incumbían, de coches que no conducías con ese hálito de pasividad ante obediencias varias, tan reconfortante y pacífica como la de los violinistas esperando en filas rotas la llegada del condumio. Luego todo se bambolea como el trasiego de las gaviotas, tan estéticas ellas, tan efímeras. Con esos picos tan descarnados y esas fauces que todo lo ven y todo lo comen. Así mismo llegamos a la adolescencia con la constatación de una realidad que nos aplastaba, unas ganas de libertad que nos quemaba la entrepierna, pero que hoy se ha convertido en reumas y chillidos de articulaciones. Ya no es una opción sino un sueño perdido, los cincuenta que se nos escurrieron de las manos porque nos lo arrebataron todo las maldades de la vida. Desde entonces, vegetamos en los Toruños con los pintores de acuarelas, los piragüistas desarmados, los violinistas desmembrados y toda señora que se precie acariciadora de su perro. Allí ni se veta al invierno, ni a las mareas, ni a los tontos, ni a los poetas. Los locos están en su elemento porque ni el Levante, ni el Poniente cogen prisioneros. Tampoco los violinistas guardan en su ADN venganza cumplida del que les arrancó de la soledad uterina de la arena, condenándolos a la tortura de las manos de un pijo atolondrado.

Related Posts

inigo-vicente-mago-derio-ilumina-racing

Iñigo Vicente, el mago de Derio que ilumina al Racing

hace 35 minutos
quejas-mercado-central-insoportable-calor-002

La Ciudad inicia el desalojo de un puesto del Mercado Central

hace 47 minutos
jueves-cierra-plazo-pedir-beca-instituto-idiomas

Publicada la resolución provisional de ayudas para el Instituto de Idiomas y Conservatorio

hace 1 hora
mgi-nueva-tienda-ceuta-regalos-precios-arrasan-004

MGI abre nueva tienda en Ceuta con 300 regalos y precios que arrasan

hace 2 horas
banderas-fachada-ayuntamiento

Tres nuevas convocatorias de empleo público: estas son las plazas y requisitos

hace 2 horas
piden-prision-enganar-seguro-vehiculo

Le piden prisión tras engañar con el seguro de un vehículo

hace 2 horas
  • Grupo Faro
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal – Protección de datos
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • Política editorial
  • Términos de uso

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2023