Es la preocupación del presidente de todos los ceutíes. El rostro de un mandatario preocupado por lo que sucede en su tierra, una Ceuta que lleva gobernando años. Juan Vivas comparecía ayer ante los medios de comunicación para hablar -era necesario hacerlo- sobre lo que está ocurriendo en estos momentos de grave presión migratoria.
Para hablar y para exigir auxilio al Gobierno de la Nación, dentro del respeto institucional que debe prevalecer en unos momentos en los que la crítica bajuna, aquella que solo busca sacar beneficios políticos, no puede tener espacio.
En momentos como los que se viven, con jornadas tan duras como la de este miércoles, con cientos de adultos y menores en el agua, lo fácil sería jugar a la generación de alarmismos, a hacer sangre o a criticar por conseguir votos.
Acciones todas estas que solo buscan satisfacer egos, pero no sirven para ayudar a una Ceuta que vuelve a pasar por un momento delicado, mucho, uno de los más graves en cuanto a los episodios migratorios a una ciudad frontera.
Hoy más que nunca es necesaria, de nuevo, la demostración de esa lealtad institucional y del trabajo en equipo. Y esa es la línea por la que apuesta la Ciudad, sabedora de que es la acertada porque no queda otra que buscar los cauces diplomáticos para intentar recuperar la normalidad.
En su intervención ante los medios de comunicación, Juan Vivas fue claro en las claves de lo que estamos viviendo día tras día. Ceuta no puede más, está al límite. Urge la implicación del Gobierno de la Nación, la búsqueda inmediata de recursos, lugares en donde acoger a inmigrantes antes de que el CETI se convierta en un lugar de tensión.
Urge todo esto, pero, sobre todo, la implicación de los ministerios, en especial el de Interior, Exteriores y Juventud e Infancia para no dejar desatendida a esta tierra, tan española como el resto, esta tierra que debe tener los mismos derechos y protecciones que cualquier otra.
El Gobierno de España y Europa tienen la obligación de actuar de inmediato. No se puede permitir esta situación por más tiempo. Ceuta no puede afrontar los continuos episodios migratorios en soledad, debe disponer de una cobertura para reaccionar de manera rápida sin que el día a día de una Ceuta que lucha por salir adelante, por crear nuevos yacimientos de empleo y explotar su turismo se vea dañado.
A las consecuencias derivadas de la aplicación de la sentencia del Tribunal Supremo se suman más factores como la marcha de jóvenes que rechazan realizar el servicio militar o buscan dejar atrás un Marruecos que no garantiza el blindaje debido en toda su frontera a pesar de estar realizando rescates con la Marina Real.
Vivas tenía que hablar y lo hizo, aportando ese discurso sincero, pero también sereno, que es el que debía escuchar el ciudadano. El Gobierno de España debe dar un paso para que presión sin freno termine.






