Las borrascas Joseph y Kristin que han azotado la ciudad autónoma de Ceuta durante esta semana ha causado estragos también entre los comerciantes del Mercado Central de Abastos.
Y es que, el cierre de la conexión marítima entre Ceuta y la Península durante dos días ha provocado que, desde el pasado lunes, no entrara mercancía nueva en la ciudad.
Los puestos más afectados han sido los de pescadería. La mayor parte de ellos mantienen sus persianas bajadas ya que no tienen género para vender, mientras que otros pocos se han atrevido a abrir sus puestos con lo que poco que les quedaba en reserva.
Aún así, las ventas han caído mucho ya que han sido muy pocas las personas que en estos días se han acercado hasta el mercado para hacer sus compras diarias.

Muy pocos puestos abiertos
Este jueves, cuando Ceuta ya ha pasado de alerta naranja a amarilla y las conexiones marítimas se han reanudado, tan solo había cuatro o cincos puestos de pescado abiertos.
Una de ellas es la que se encuentra al inicio del Mercado Central de Abastos, la pescaría Younes. A primera hora de la mañana, sus persianas estaban levantadas, aunque no tenían nada dispuesto para la venta.
Estaban a la espera de que, a lo largo de la mañana, el camión con la mercancía llegara para así poder ofrecer género fresco a su clientela.
Mientras eso ocurría, este puesto era una fiel estampa de la situación que están viviendo los pescaderos durante estos días, cuyos negocios dependen de la conexión con la Península y que un temporal ha provocado que no tuvieran nada para vender.
Tirando de reservas
Por otro lado, ya en el pasillo del fondo donde se ubican un gran número de pescarías, tan solo había abiertas tres. Dos de estos puestos eran la Marisquería Abdelasis y la Pescadería Abdelkader.
Ambos habían apostado por abrir sus negocios, aunque muy poco género disponible tal y como hemos podido comprobar desde FaroTV. Además, sus respectivos dueños han compartido las impresiones de cómo están viviendo estos días y como afecta el hecho de que Ceuta quede incomunicada a sus negocios.
En primer lugar, el pescadero Abdelasis Ahmed, de la Marisquería Abdelasis, ha expresado que se encuentran en una situación “penosa. Lo estamos pasando muy mal. Y, sobre todo, por la ciudadanía, que no hay nada de pescado”.
En su caso, el lunes adquirió algo de género y es con lo “que he podido defenderme estos días”. Su idea era traer más productos el martes, pero el cierre de las conexiones marítima lo hizo imposible.
Por eso, Ahmed tiene la mirada puesta en “que salga un barco y que la agencia y el camión despache. Entonces, no sé si llegará o no y estamos a la espera a ver cómo arreglamos esta situación”.
Mientras tanto, siente la impotencia de que “llevamos el martes perdido, el miércoles perdido y el jueves, y al paso que veo, cómo siga así, hasta el viernes lo perdemos”, lamenta Abdelasis.
Una ilusión perdida
Esto le hace volver a incidir en la idea de que, si pudiera entrar el pescado por la frontera con Marruecos, esta situación no se estaría dando.
En ese sentido, expresa el pescadero, “esperemos darle una solución para que esto no pase en el futuro y que las autoridades competentes tomen nota. Una ciudad no puede estar una semana sin pescado ni muchas otras cosas”.
“Si hubiera otra vía, esto no hubiera pasado. Nosotros, por lo menos, lo vamos a luchar. Ahora dependemos de la península, con temporal o sin temporal. Cuando no hay temporal, nos salvamos un poco, pero cuando hay temporal, la ciudad se hunde”, reitera el comerciante.
Ultimando lo que tenían
Por su parte, Abdelkader Bumedian, de la Pescadería Abdelkader, ha mostado que tenía merluzas, chocos, salmones, gallos y langostino, todo ello de la última compra que hizo el pasado lunes también.
Aún así, expresa que, “con la lluvia, la gente ni venía al mercado. Menos mal que yo tengo para envío a domicilio y mando a mis clientes”, algo que le ha permitido salvar la semana.
Y es que, el mercado ofrecía este miércoles una estampa desoladora, ya que eran muy personas las personas que se veían por sus pasillos haciendo las compras.
A pesar de todo esto, miraba con esperanza a que esta situación se revirtiera y confiaba en que “el pescado venga hoy si Dios quiere”.






A algún pescadero potente del mercado no se le ve mucho interés en querer traer pescado de Marruecos.
Cosa del monopolio.
Con este mar no pueden salir los pescadores. No hay pescado ni en Ceuta y ni en la península (pescado fresco). Eso pienso yo … o me equivoco ?