En estos días, en torno a las 18.00 horas comienza a oscurecer en Ceuta, momento en el que la temperatura exterior desciende con rapidez y las viviendas empiezan a perder calor incluso antes de la llegada de la noche. La solución puede empezar por las persianas y cortinas de las ventanas.
Esta circunstancia ha llevado a especialistas en aislamiento doméstico y eficiencia energética a insistir en un consejo sencillo y eficaz: bajar las persianas y cerrar las cortinas a esa hora para reducir la pérdida de calor y evitar un uso prematuro de la calefacción.
Esta recomendación coincide con las pautas difundidas por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), que mantiene en su página web un amplio repertorio de guías y consejos sobre consumo responsable.
Según el organismo público, una parte importante de las pérdidas de calor en el hogar procede de las ventanas, sobre todo cuando no están protegidas, por lo que cualquier acción que refuerce esa barrera térmica puede tener un impacto directo en la eficiencia energética de la vivienda.
Además, los expertos destacan que se trata de un gesto sin coste, inmediato y fácil de incorporar a la rutina diaria, pero con efectos visibles en el confort interior y en la factura durante los meses fríos.
Así ayudan las persianas y cortinas a conservar el calor
Las persianas actúan como una barrera física entre el hogar y el exterior. Al bajarlas a última hora de la tarde se forma una cámara de aire que reduce la transferencia del frío a través del cristal. Este pequeño colchón térmico ralentiza la pérdida de calor y ayuda a conservar la temperatura generada durante las horas de luz.
Cuando las persianas permanecen levantadas, las ventanas se enfrían rápidamente en cuanto baja el sol. Esto provoca que la vivienda pierda calor con mayor velocidad, lo que obliga a encender antes la calefacción o a elevar el termostato sin que exista una necesidad real, aumentando el consumo energético. Por eso los especialistas insisten en que la acción de bajar persianas antes del anochecer es una de las más efectivas dentro de los hábitos cotidianos de ahorro.
Pérdidas de calor por las ventanas y qué hacer en viviendas antiguas

A la recomendación de bajar las persianas se suma otra acción igual de sencilla: cerrar las cortinas sobre las 18.00 horas. Esta medida añade una segunda capa de protección térmica. Los tejidos densos o gruesos son capaces de retener parte del calor interior y bloquear las corrientes frías que suelen generarse junto a las ventanas cuando la temperatura exterior cae de golpe.
Aunque las cortinas no sustituyen a una ventana de calidad ni a un sistema de aislamiento avanzado, sí aportan un refuerzo muy útil que mejora la sensación térmica del hogar sin obras ni inversión adicional. En viviendas antiguas o con carpinterías poco eficientes, este pequeño gesto puede marcar aún más la diferencia.
Un gesto diario que reduce calefacción y consumo energético
Adoptar esta rutina –bajar persianas y cerrar cortinas al caer la tarde– permite aprovechar el calor acumulado durante el día y retrasar el encendido de la calefacción. Esta práctica es recomendable en todo tipo de viviendas, especialmente en pisos con poca luz, ventanas antiguas o domicilios que buscan contener el gasto energético durante el otoño y el invierno.
Combinada con otras acciones básicas sugeridas por el IDAE, como ventilar solo unos minutos cada mañana o eliminar filtraciones de aire, esta recomendación puede contribuir a un ahorro significativo en la factura energética.
Así lo recoge la información disponible públicamente en la página web del IDAE, donde se insiste en que la eficiencia no depende únicamente de grandes reformas, sino también de pequeños hábitos que se aplican de forma constante.






