Hace una semana se dio a conocer el encargo de la Ciudad Autónoma a una empresa externa de la elaboración de estudios previos y la redacción Plan Especial de Reforma Interior (PERI) de la barriada del Sarchal. El objetivo de este proyecto, según se recogía en las páginas de este mismo rotatorio, es “promover una transformación integral del entorno, atendiendo a criterios de sostenibilidad, accesibilidad y protección del patrimonio […]. El proyecto busca, además, mejorar las condiciones edificatorias, la accesibilidad y la red viaria de la barriada del Sarchal, en conexión con el recinto fortificado del Monte Hacho, una de las zonas de mayor valor histórico y paisajístico de Ceuta. De este modo, el PERI contribuirá no solo a la ordenación física del espacio, sino también a su puesta en valor patrimonial y revitalización social”. Respecto a este último aspecto, el patrimonial, se anuncia que el futuro PERI del Sarchal tendrá en cuenta “las restricciones asociadas al Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico del Recinto del Hacho”.
Dice un conocido refrán que “más vale tarde, que nunca”, pero, en este caso, pensamos que el daño provocado en el patrimonio natural, cultural y paisajístico del entorno del Sarchal ha sido tan grave y prolongado que vemos difícil que pueda revertirse, a no ser que estén dispuestos a derribar media barriada, incluidos los últimos inmuebles construidos en esta zona. En el Sarchal, como en muchos otros puntos de Ceuta, se ha permitido construir durante décadas contraviniendo todo tipo de normativa urbanística, medioambiental y patrimonial. El resultado es la típica “estampa ceutí” de barriada caótica sin orden ni concierto en los alineamientos, alturas y respeto a los bienes naturales, culturales y al paisaje circundante. Es una auténtica atrocidad lo que ha sucedido en uno de los espacios más atractivos de Ceuta. Desde este punto de la ciudad se pueden contemplar los amaneceres más bellos del mundo, al menos desde nuestro punto de vista. Estas panorámicas se han hurtado a los paseantes que recorren el camino perimetral del Monte Hacho al permitir la construcción de elevados inmuebles a pie de carretera. Ahora lo que antes podíamos disfrutar todos, ha pasado a ser un privilegio exclusivo de quienes han adquirido algunas de estas nuevas casas.
La experiencia de un cuarto siglo defendiendo el patrimonio natural y cultural de Ceuta nos ha hecho recelar de los grandes titulares y los buenos propósitos expuestos en la justificación de los documentos urbanísticos, como el de que estamos tratando en este artículo. El papel, como bien se dice, lo aguanta todo. Mucho nos tememos que el verdadero objetivo del PERI del Sarchal es seguir construyendo en este lugar y eliminar aquello que estorba para revalorizar un espacio muy apetecible para los promotores urbanísticos. Esta misma experiencia nos permite afirmar la ineficacia, por inoperancia, de anteriores PERI relacionados con el patrimonio cultural de Ceuta. Un claro ejemplo es el resultado práctico del PERI de las murallas meriníes. Entre los objetivos de este plan de reforma interior constaba la eliminación de todas las edificaciones que se apoyan en los lienzos y torres del Afrag mariní (siglo XIV). Sin embargo, desde su aprobación hace muchos años, no sólo no se ha eliminado ninguna edificación, sino que han erigido nuevos edificios a la vista de todos sin que la administración haya movido un dedo para impedirlo. Tampoco se ha construido el centro de interpretación de las murallas mariníes previsto en el entorno, eso sí, se ha instalado un sistema de iluminación para embellecer las murallas y se ha puesto césped a su alrededor. Por desgracia, es bastante habitual cierto “escaparatismo” en el tratamiento que se le dispensa a los elementos patrimoniales. Sin duda el patrimonio arqueológico y arquitectónico enriquecen el paisaje urbano y le dan “enjundia”, pero no podemos olvidar que requieren continuos cuidados. No podemos tratar a los bienes culturales como “tumbas encaladas”. Es cierto que nos habla de un tiempo pasado, pero no por ello sin utilidad para nuestro presente y nuestro futuro. Los seres humanos necesitamos eslabones tangibles que unan pasado, presente y futuro y aporten continuidad a las distintas generaciones de ceutíes. Cada una de ella ha contribuido, para lo bueno y para lo malo, a la conformación de la ciudad que hemos heredado. Nosotros también tenemos una obligación moral respecto a los futuros pobladores de Ceuta.
Ojalá nos equivoquemos y sea sincera la voluntad del gobierno de la Ciudad Autónoma de Ceuta de revertir todo el daño infringido al patrimonio natural, cultural y paisajístico. Hay mucho trabajo por delante en la recuperación de nuestros bienes culturales y naturales, así como en la restauración de nuestros paisajes. La degradación medioambiental y urbanística es un mal muy extendido por toda la península ceutí, sobre todo en sus barrios periféricos. Con cierta frecuencia, las administraciones anuncian grandes proyectos de transformación urbana que luego se quedan en nada por falta de voluntad política, compromiso en el cumplimiento de los objetivos previstos y la imprescindible dotación presupuestaria. Compartimos los fines anunciados del PERI del Sarchal, pero desconfiamos de la posibilidad de llevarlos a la práctica. La recuperación del dominio público marítimo terrestre y la restauración de los elementos integrantes del conjunto histórico del recinto del Hacho supondría la eliminación de muchas edificaciones y, por tanto, el realojo de muchas familias.
Esperemos que en la redacción del PERI del Sarchal se cuente con la opinión de las entidades conservacionistas de Ceuta, más allá del obligado trámite de exposición pública del proyecto. A nosotros nos ha sorprendido que se aluda al Plan Especial del Conjunto Histórico del Recinto Hacho como un documento ya redactado y aprobado. Estaría bien que diesen cumplida información sobre este asunto a la opinión pública. Como hemos comentado en muchas ocasiones, el gobierno de Ceuta no se caracteriza por su transparencia y fomento de la participación ciudadana. La opacidad es marca de la casa, al igual que la propaganda política en el anuncio de ambiciosos planes que se quedan en agua de borrajas. Quedamos a la espera de la convocatoria de la Ciudad para tratar de este asunto y de muchos otros que nos gustaría tratar con el gobierno de Ceuta.






