La reciente formalización del contrato para gestionar el centro de crisis 24 horas en Ceuta puede considerarse como un paso fundamental en la lucha contra la violencia sexual en la ciudad autónoma.
Una inversión que supera el medio millón de euros se traduce en un recurso que garantizará una atención especializada permanente que abarca múltiples áreas, incluyendo ámbitos jurídicos, psicológicos y sociales las 24 horas de los 365 días del año.
Pero, a pesar de las buenas intenciones, un punto en contra es que las víctimas tengan que seguir esperando para poder acceder a las instalaciones como consecuencia de los retrasos que se han ido acumulando en las obras, postergando así una respuesta que resulta urgente y necesaria, pero que finalmente llegará este 2026 cuando las instalaciones estén completamente finalizadas y el centro pueda comenzar a cumplir con su labor.
Aún así es de destacar que lo que distingue a este proyecto es su enfoque en la autonomía de la mujer y la extensión de su cobertura al entorno familiar, incluyendo a hijos menores y personas dependientes, pues el acceso no se limitará exclusivamente a familiares directos, sino que podrá incluir a personas de apoyo cuyo vínculo sea clave para la recuperación de la víctima.
Se trata de un modelo flexible, que combina la intervención presencial con la telemática, con el firme propósito de derribar barreras como la brecha digital o también la falta de conciliación, adaptándose siempre al ritmo de cada mujer.
Más allá de la intervención directa, el centro aspira a consolidarse como un eje de sensibilización que visibilice las causas y consecuencias de la violencia sexual en la sociedad ceutí.






