Es el reflejo de las intervenciones que lleva a cabo la Guardia Civil de Ceuta en el mar. De esa lucha entre los agentes del Servicio Marítimo y quienes han apostado por vivir del delito.
Decenas de motos de agua, motores, gomas y embarcaciones de recreo que en su día se utilizaron para el tráfico de drogas o personas se acumulan en la base de esta unidad del Instituto Armado.
Ahora forman parte de esta particular chatarrería situada en el muelle pesquero, en la que es la casa, el corazón del Servicio Marítimo de la Guardia Civil.
Algunas arrastran ya dos años a sus espaldas, detrás de todas ellas hay historias que contar.
Desde arrestos tras persecuciones que terminaron con la droga intervenida y los pasadores con los grilletes puestos hasta auxilios marcados por la celeridad para rescatar a inmigrantes arrojados cerca de las rocas en prácticas terribles de traficantes de personas.
Procedimientos judiciales demasiado lentos
Los procedimientos para retirar los frutos de esos decomisos son lentos. Demasiado. Las gestiones se llevan directamente con el Ministerio de Justicia, pero no lo rápido que debieran para evitar accidentes.
La Guardia Civil no solo tiene un problema potencial de seguridad, sino también otro de impacto medioambiental.
Según fuentes consultadas por este periódico, el Servicio Marítimo confía en que en cuestión de meses pueda agilizarse la salida de algunas de esas embarcaciones, si es que avanzan las gestiones con el Ministerio de Justicia. Esto permitiría, además, recuperar buena parte del espacio ahora ocupado por esta mole de piezas intervenidas.

Son puras estimaciones, ya que la realidad ofrece una imagen en la propia base que además de ser impropia da pie a riesgos.
Las advertencias de asociaciones como AEGC
Asociaciones de la Guardia Civil como AEGC siempre han puesto el foco en la seguridad de los agentes, en el riesgo de puntos como esta chatarrería.
No denuncian sin fundamento, de esto ya tiene buenas lecciones a sus espaldas el propio Instituto Armado que ha sufrido incendios en estos depósitos impropios tanto en el puerto deportivo, cuando servía aquel espacio de base para el Servicio Marítimo, como dentro del muelle.
Las gomas, embarcaciones de recreo, semirrígidas y motos de agua se van acumulando formando una pirámide de restos con una historia judicial propia que los convierte en intocables y que obliga a tener que cumplir con procedimientos judiciales estrictos.
La competencia la tiene Justicia y cada una de esas piezas intervenidas en actuaciones que terminan judicializadas tiene que ser examinada de manera particular y sometida a destrucción cuando haya una resolución firme.
Un espacio usurpado como depósito

Mientras tanto, el problema radica en el espacio mermado en una base que termina siendo usada a modo de depósito sin serlo, lo que constituye un riesgo para los guardias civiles, pero también para el medio ambiente por posibles vertidos o generación de incendios.
Esa mole de embarcaciones expone a la vista pruebas de delitos que están bajo control judicial, ejemplo del repunte en la comisión de algunas acciones al margen de la ley como el tráfico de drogas o personas.
Este problema en la base del Servicio Marítimo no se da solo en Ceuta, en Algeciras la situación es muchísimo más grave ante la acumulación de narcolanchas y el robo de piezas por parte de los narcos.
La lentitud en las respuestas de la administración judicial tiene como consecuencia situaciones como estas. AEGC advierte de la necesidad de agilizar las respuestas para evitar consecuencias indeseadas.
Administraciones como la propia Ciudad o la Autoridad Portuaria han cooperado, sin ser competentes, en intentar que este problema no sea de mayor envergadura.






