Los padres de Mariam Bennis Aouad, una niña de 8 años que padece una enfermedad rara provocada por una deleción en el cromosoma 1, han dicho “basta”. Según relatan a El Faro de Ceuta, su hija ha vuelto a llegar a casa “con arañazos y mordidas”, convirtiéndose este episodio en el sexto ocurrido en circunstancias similares.
Los hechos, según la familia, apuntan nuevamente al colegio de educación especial San Antonio, en donde la menor está escolarizada.
Lahib Aouad Salmi y Mohamed Hassan Bennis aseguran que, pese a que han solicitado explicaciones en repetidas ocasiones, el centro no ha ofrecido información clara sobre lo sucedido ni ha tomado medidas suficientes para prevenir nuevas agresiones. Ante la reiteración de incidentes, la familia ha decidido presentar una denuncia formal ante la Jefatura Superior de la Policía Nacional.
La madre afirma que, tras la última agresión, la situación resulta ya “insostenible” y espera que la Fiscalía actúe para “poner fin a esta situación”. La familia denuncia que se sienten “desprotegidos” ante un problema “que no deja de repetirse”.
Un historial de agresiones sin respuestas
El relato de la madre comienza con la primera agresión, ocurrida alrededor del 10 de septiembre de 2025, cuando la menor sufrió una mordida importante dentro del centro. La niña tuvo que ser atendida en el hospital, donde se emitieron un parte médico y un parte judicial. Tras ello, la madre presentó una reclamación ante el Ministerio de Educación y mantuvo una reunión de tres horas con el inspector. Pese a ello, según asegura, el Ministerio solo pidió “calma”, sin garantizar que no volvería a suceder.
La segunda agresión ocurrió aproximadamente dos semanas después. Aunque no se levantó acta en esta ocasión, la madre mantuvo una reunión con el colegio, donde se le pidió “confianza y tiempo” para mejorar la vigilancia. Sin embargo, no se concretaron cambios estructurales ni medidas adicionales.
La tercera agresión, la más reciente, tuvo lugar el 19 de octubre de 2025. La niña volvió a presentar una mordida claramente visible, y nuevamente fue trasladada al hospital, donde se emitieron los correspondientes partes médico y judicial. Para la familia, esta secuencia de hechos confirma una falta de control y supervisión dentro del centro.
El centro niega la mordida y evita aclarar lo ocurrido
Según relata la madre, el colegio asegura “no saber quién mordió” a la niña, ni dónde ni cómo ocurrieron los hechos. Cuando la familia menciona la existencia de una mordida, el centro lo niega, asegurando que se trataba de un simple “arañazo”, pese a la evidencia física documentada en los partes médicos.
La madre denuncia también que el personal del centro evita ofrecer explicaciones claras, derivando las responsabilidades entre distintos trabajadores sin aportar una versión oficial coherente. Afirma además que el propio colegio ha comunicado que “no pueden garantizar que esto no volverá a ocurrir”.
Por otro lado, la familia descarta completamente que las lesiones se hayan producido en el transporte escolar, ya que la niña viaja acompañada de una tutora y sentada detrás del conductor. Además, la marca de la mordida corresponde claramente a un menor, lo que refuerza su convicción de que los hechos ocurrieron dentro del centro.
Un impacto emocional creciente en la menor
Más allá de las lesiones físicas, la familia señala que la situación está teniendo un impacto cada vez más evidente en el estado emocional de Mariam. La madre describe que la niña se despierta llorando por las noches, muestra una actitud temerosa y, al acercarse otro niño, levanta la mano de forma automática como mecanismo de defensa.
La menor tiene serias dificultades para expresarse verbalmente, lo que impide que pueda explicar lo ocurrido. Esta incapacidad para relatar los hechos agrava la angustia de los padres, que sienten que su hija está viviendo situaciones que no puede comunicar ni procesar adecuadamente.
Para los progenitores, este cambio en el comportamiento de la niña es una señal inequívoca de que está sufriendo un deterioro emocional que no puede seguir siendo ignorado.
La familia pide protección y una investigación completa
En la denuncia presentada, la familia solicita que los hechos se registren formalmente como reiteración de agresiones y como posible negligencia en el deber de vigilancia por parte del centro San Antonio. Piden también que el caso sea remitido a la Fiscalía de Menores y a las autoridades competentes, con el objetivo de abrir una investigación oficial.
Asimismo, solicitan que se examinen las condiciones de supervisión en el colegio, para determinar si existen fallos estructurales que estén permitiendo la repetición de estas agresiones. También piden que se valore si existe una posible ocultación o manipulación de información, dado que el centro ha llegado a negar la existencia de mordidas comprobadas oficialmente.
La familia insiste en que su única prioridad es proteger la integridad física y emocional de su hija, y reclama que se adopten medidas inmediatas que impidan que la menor vuelva a ser víctima de nuevas agresiones.







El problema viene cuando mezclan a niños con distintas patologías y niños agresivos con los que no lo son.Los niños aprenden lo que ven,es muy difícil
Hay que presentar atención, esos niños necesitan de atención por favor
Pobrecita, lo que deben hacer los maestros y cuidadores es estar atentos a todos los niños y no mezclar a menores que sean conductuales con niños que no dan problemas como es el caso de esta nena. Justicia para Mariam!