La crisis. Si no fuera por la crisis económica, el Katrine Krog no habría llegado hasta las aguas de Ceuta. Este barco de medianas dimensiones seguiría en las costas de Dinamarca, el país donde fue fabricado y cuya bandera llevaba hasta este otoño. Pero llevaba desde verano del año 2009 varado en el puerto de Marstal, una pequeña localidad danesa de unos 2.200 habitantes.
Tras una llamada a la autoridad portuaria de este pueblo de gran tradición marítima, el encargado de la bahía lo explicaba: “Estuvo un año parado por la crisis. No daba problema, su armador pagaba, y la tripulación era enteramente danesa”. Pero la crisis les quitó el trabajo, explicaron en el Puerto de Marstal, y el armador lo vendió. “Creo que a un africano”. En realidad, a un haitiano, a cuyo país se dirigían con bandera de Bolivia: nación que no tiene ni siquiera salida al mar, que perdió hace más de un siglo en guerra con Chile.
Un caso, en las formas, similar al del Rhone: un barco que opera en un país nórdico, de repente cambia su bandera por otra de conveniencia, y se dirige a latitudes más calientes y a países con legislaciones más laxas. De repente, el armador deja de dar señales (aunque en el caso del Globe no hay cambio de armador), y Autoridad Portuaria debe hacer algo al respecto.
Por el momento, el Katrine Krog sólo opera en el canal 16 de radio, el de emergencias, y no en el 12, el del trabajo, según aseguraron sus tripulantes. Aunque Capitanía Marítima tiene noticia del barco y está alerta. Según expresó el capitán marítimo, Jesús Fernández Lera, su deseo es que el barco se vaya de aguas ceutíes “cuanto antes”, de manera que no cause problemas.
En Ceuta, el caso más sonado de abandono de un barco es el del ballenero Globe, que lleva alrededor de diez años en la Ciudad sin que todavía se le haya encontrado una solución definitiva.
También está el caso del Rhone, cuyo caso, un año después, parece que va a ver la luz, al haber llegado en septiembre una tripulación de hindúes y bangladesíes para comenzar las reparaciones del barco.
- El Rhone, más de un año: El pasado 28 de septiembre, el Rhone cumplió un año atracado en la cara de poniente del Muelle España, en el Puerto de Ceuta. Sucedía cuando, después de dos semanas fondeado, capitanía marítima diera la orden de que el barco quedara atracado. La experiencia ha demostrado que albergar un barco de estas características, abandonado, es un foco de problemas para cualquier puerto. En primer lugar, no paga tasas. En segundo lugar, ocupa un espacio necesario. Por ejemplo, las maniobras de algunos de los ferrys que realizan la línea entre Ceuta y Algeciras se han visto incordiadas por la presencia del Globe: es lo que sucede con los ‘barcos grandes’ de las navieras, ante el riesgo de que toquen el maltrecho ballenero y lo hundan. En tercer lugar, las trabas burocráticas y de seguridad. Por ejemplo, hasta primavera de este año no se produjo el trasvase de la carga tóxica del Rhone, lo que se hizo, además, con incendio de por medio incluido. O, por ejemplo, aún no se ha conseguido encontrar la forma de librarse del Globe, años después.






