Qué pena, si pena en primer lugar por la pérdida de vidas humanas, más de cien, jóvenes en su mayoría, por los ocultos intereses, por acción u omisión de, hasta ahora no sabemos de quién con certeza, aunque todos los ceutíes lo sospechamos.
Pena por ver a una ciudad viva, alegre y esperanzada invadida por más de setenta mil personas, situación nunca vivida y vista por ningún ceutí, que nos ha traído inseguridad, dolor, desconfianza y miedo, y todos nos preguntamos cómo ha sido posible este gravísimo atentado a la integridad de nuestra España, quién se responsabiliza de esta situación dantesca que vive Ceuta en la actualidad, en todos los frentes, sanidad, seguridad, limpieza, y lo peor está por venir si no se adoptan las medidas urgentes que hagan que la tranquilidad, la convivencia y la seguridad sean prioritarias en nuestra sociedad.
Somos el escándalo del mundo entero, nadie entiende esta grave situación vivida en nuestra frontera, cómo es posible que en nuestro siglo se den situaciones como la vivida el día treinta y uno.
No soy quien para exigir o atribuir responsabilidades ni para dar respuesta a esta agresión sufrida por toda una ciudad española por los cuatro costados, pero no se puede volver a repetir, lo que estamos viviendo dejará huella en generaciones, pero estamos a tiempo de exigir como cualquier ciudad de nuestra nación que se garantice nuestra integridad territorial, nuestra convivencia en paz y nuestra de seguridad a fin de cuentas nuestro futuro y el de nuestros hijos.






