EFE
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ofreció este miércoles su primera rueda de prensa tras el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), acompañado por el director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera, y el director general de Operaciones de Renfe, José Alfonso Gálvez.
Puente afirmó que la falta de mantenimiento o la supervisión de las vías “parece claro” que no están entre las causas del siniestro y defendió que las denuncias de los maquinistas forman parte de un procedimiento “normal” de la operación ferroviaria, que se complementa con otros elementos de control del sistema.
El ministro aseguró que las causas del accidente no fueron ni un fallo humano, ni el mantenimiento, ni la obsolescencia, ni la falta de controles. En este sentido, explicó que, aunque las denuncias de los maquinistas sobre el estado de la vía son habituales, “no son el único ni el más exacto”, ya que se verifican mediante otros procedimientos reglados.
Según Puente, en las cuatro inspecciones que se realizaron del tramo donde ocurrió el accidente no se detectó ningún fallo que a priori evidencie relación con el siniestro. La red ferroviaria es revisada “en profundidad” de acuerdo con la normativa de la Unión Europea, y el tramo afectado ha pasado cuatro inspecciones en los últimos tres meses.
El ministro precisó que, aunque vincular las muescas en los ‘bogies’ de los trenes siniestrados con daños en la vía es “una posibilidad innegable”, sería “aventurado” establecer un criterio al respecto:
“Si me aventurara a establecer una posibilidad de qué es lo que ha sucedido, estaría especulando (…) y además estaría cometiendo una osadía frente a quienes, con mucho más conocimiento que yo, no se atreven a emitir un juicio en este momento”, declaró.
Puente reconoció que algunas vibraciones extremas, detectadas por viajeros en redes sociales, “no son normales” ni “admisibles”, aunque confió en que hayan sido detectadas y corregidas por los maquinistas o auscultadores.
El Instituto de Medicina Legal de Córdoba ha finalizado la autopsia del último cuerpo recibido este miércoles, completando así los estudios de las 43 personas fallecidas encontradas hasta el momento tras el accidente.
El Servicio de Criminalística de la Guardia Civil ha concluido la identificación de 42 víctimas mediante huellas dactilares, quedando pendiente únicamente una persona por identificar.
El Centro Integrado de Datos (CID), creado conforme al Protocolo nacional de Actuación Médico-forense y de Policía Científica en sucesos con múltiples víctimas, registró un total de 45 denuncias, principalmente de ciudadanos españoles, y tres de Marruecos, Rusia y Alemania. Entre estas denuncias, una corresponde a un menor. Respecto al sexo, 22 son mujeres y 23 hombres.
Del total de fallecidos, 28 estaban en el tren Alvia que hacía la ruta Madrid-Huelva, seis en las vías del Alvia, seis en el Iryo que iba hacia Madrid desde Málaga y tres cuerpos entre ambos trenes. Hasta el momento se han entregado 20 cuerpos a las familias, otros 13 permanecen en el IML, siete aún sin contacto con funerarias y dos pendientes de trámites judiciales.
Para la realización de las autopsias se desplazaron médicos y técnicos forenses de Jaén, Granada, Sevilla y Málaga, que se sumaron a los forenses de Córdoba desde la madrugada del domingo. Por su parte, la Guardia Civil desplazó 32 miembros del Servicio de Criminalística especializados en identificación lofoscópica y genética, permaneciendo actualmente 14 en la zona.
La investigación judicial está a cargo de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia plaza número 2 de Montoro, que supervisa todos los procedimientos relacionados con el accidente.
Puente destacó que de media se producen unas cuatro observaciones diarias por parte de los maquinistas, que se atienden según su gravedad. Esta semana, no obstante, la cifra se ha duplicado, llegando a 25 denuncias ayer y 10 más hasta las 10:00 horas de hoy.
El ministro reiteró que las inspecciones realizadas en la línea Madrid-Sevilla antes del accidente no detectaron anomalías que pudieran relacionarse directa o indirectamente con el siniestro. El impacto de los trenes dejó huellas importantes en los coches 6 al 8 del Iryo, confirmando la magnitud del accidente.
Puente concluyó que el sistema ferroviario español cuenta con controles reglados y revisiones profundas, y que los procedimientos de los maquinistas son solo una parte de un entramado de seguridad diseñado para proteger a los pasajeros y garantizar la integridad de la infraestructura.
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