Se había montado un auténtico negocio para traficar con pastillas. Las traían desde la Península a Ceuta y, una vez en la ciudad, eran ocultadas en vehículos para introducirlas en Marruecos.
La Policía Nacional terminó con esta práctica, encuadrada en la llamada Operación Karkubi, en 2023.
Hoy, tres años después, la justicia ha dictado condena para los 4 acusados en un asunto que ha pasado por varias suspensiones.
El llamado R.H.H. ha aceptado la pena de 1 año y 3 meses de cárcel, con la agravante de reincidencia. Todo ello por delito contra la salud pública.
Los llamados I.B., M.A.M. y S.R.A. han aceptado 1 año de cárcel por el mismo delito, pero sin esa agravante, por lo que solo en estos tres casos se suspende la entrada en la cárcel.
Para los 4 acusados se aplica la atenuante de dilaciones indebidas y se impone multa de 4.500 euros.
La Fiscalía considera que los ahora condenados coparticipaban en el reparto de las funciones para distribuir pastillas de Rivotril y Trankimazin entre Ceuta y Marruecos.
El modus operandi, mantiene el Ministerio Público en base a las investigaciones de la Policía Nacional, era el siguiente.
Los acusados se dedicaban a adquirir grandes cantidades de pastillas mediante la entrega de recetas médicas obtenidas ilícitamente.
Lo hacían en farmacias de Ceuta, pero también en otras de la Península.
Cuando ya tenían las pastillas se concertaban con otras personas que no han sido identificadas para que las ocultaran en coches y las transportaran a Marruecos.
Los vehículos eran cargados en garajes ubicados en Los Rosales, cerca de la antigua prisión.
La Policía llevó a cabo varios seguimientos a los sospechosos hasta comenzar las detenciones.
Así, en octubre de 2023 sorprendieron a uno de los acusados saliendo de una vivienda de Sevilla con 720 comprimidos de Rivotril y 60 de Clonazepan, valorados en 4.500 euros. En cadena procedieron a los 4 arrestos.
Parte de la investigación de la denominada Operación Karkubi se llevó a cabo en las provincias de Sevilla y Granada y en el caso de uno de los detenidos llegó a estar reclamado por las autoridades marroquíes para su extradición.
Gracias a esta operación se pudo desmantelar esta práctica y además se ha conseguido relacionar la trama con el envío de unas 1.800 pastillas de Rivotril que fueron intervenidas por Marruecos pero se confirma que fue preparado por el grupo, así como 980 decomisadas en Sevilla que tenían como destino nuestra ciudad.
La sentencia dictada in voce por el titular del Juzgado número 2 es solo por tráfico de drogas, no por organización criminal.
Todos han reconocido los hechos, pero solo uno de ellos tendrá que cumplir cárcel.
Antes de ese reconocimiento, se contó con una testigo, la esposa de un ceutí detenido en Marruecos con el coche cargado de pastillas, que ha señalado sin dudas al R.H.H. como quien le dio esa droga a su esposo.
No declaró esto en el juzgado antes por miedo, exponiendo que sí se lo dijo a la Policía.
De hecho, la UDYCO llegó a solicitar un informe a Marruecos por estos hechos.
Este caso recibe ya carpetazo judicial tras varias suspensiones previas, habiéndose llegado a solicitar que se escucharan las intervenciones telefónicas que captó la UDYCO en el marco de la investigación desarrollada hace ya 3 años.
Estaban preparadas, en un principio no se iba a producir acuerdo, pero finalmente todos los acusados han coincidido en el reconocimiento de los hechos y aceptado la imposición de las condenas dictadas de viva voz por el magistrado titular de la sección de lo Penal del Tribunal de Instancia número 2 de la ciudad de Ceuta.
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