Las cubiertas del IES Almina de Ceuta necesitan un cambio. Su estado de deterioro lleva a la licitación de unas obras. El proyecto no solo responde a las deficientes condiciones de su estructura. También sirve de pretexto para eliminar el amianto que contiene.
La iniciativa, que asciende a un monto de 17.900.00 euros no solo se preocupa por la eliminación y reemplazo de este elemento arquitectónico. Pone el foco también en las medidas de seguridad a establecer y seguir para que los trabajadores dentro del proceso no corran riesgos.
Es por ello por lo que el contrato impulsado desde la cartera de Cultura del Gobierno central busca a una empresa para hacerse cargo del servicio de dirección y coordinación de este aspecto durante la ejecución.
La compañía finalmente escogida debe encargarse de velar por los empleados y de proporcionar las llamadas líneas de vida. Estas se basan en equipos de arneses y otros sistemas.
Roturas
La parte superior que protege el centro educativo presenta una serie de insuficiencias. Las roturas y fisuras son de las más graves que presenta. A ellas se une la oxidación, la oxidación, las zonas parcheadas, eflorescencias, así como hongos y moho.
La humedad, el temporal y la erosión provocan también estropicios que afectan al correcto funcionamiento de las cubiertas. Es este motivo por el que las obras se presentan como una oportunidad para devolver esa salvaguarda al instituto.
No solo es cuestión de las deplorables circunstancias de la techumbre. Se corresponde también con la obligación de quitar el amianto, un material prohibido por la normativa que se encuentra presente en esta parte del inmueble.
Mediciones
El proyecto incluye mediciones para conocer la concentración de fibras de la sustancia en el aire. La intención es evitar que los operarios que acometan las labores no estén expuestos a un valor de exposición diario superior a las 0,1 por cm³ en el transcurso de de ocho horas.
El recuento a realizar se efectuará en el desarrollo de las obras. Deben tomarse muestras personales y estáticas. Las pruebas se realizarán durante el proceso de retirada para cerciorarse de que no queda ningún resto a limpiar el espacio de este grupo de minerales.
Los pliegos de la iniciativa también incluyen de qué método tienen que servirse los técnicos para conseguir un resultado eficaz. De hecho, la cercanía a los compuestos debe ser mínima para no perjudicar a los trabajadores.
Evitar la dispersión
Si están en contacto con ellos, solo puede darse cuando el nivel esté por debajo del límite marcado. Eso sí, en ese caso, hay que aplicar una serie de precauciones. Las tareas a desempeñar deben llevarse a cabo de tal forma que no produzcan más fibras de amianto. Si es imposible frenarlo, al menos disuadir la dispersión de las mismas.
La eliminación de las mismas, sobre todo las que están en las proximidades de su foco de emisión, preferentemente debe utilizarse la captación por sistemas de extracción. Es preciso asegurar que se hace en unas condiciones que no amenacen la salud de las personas participantes ni del entorno en la zona. Las herramientas usadas tienen que ser limpiadas con regularidad.
La sustancia, también conocida como asbesto, es un material de que desprende fibras, partículas que pueden permanecer suspensas en el aire el tiempo suficiente como para constituirse como un peligro para el aparato respiratorio.
Exposición prolongada
No basta con estar en un lugar en el que están presentes. La exposición debe ser prolongada para provocar efectos en la salud. Si amianto es manipulado y se está próximo a él con cierta frecuencia, puede ser causante de afecciones graves.
Están relacionadas con los pulmones. Un ejemplo es desarrollar cáncer en ese órgano, uno de los tumores malignos más agresivos de los que existen. De hecho, la OMS lo considera un cocarcinógeno, es decir, un agente externo físico, químico o biológico capaz de producir esta enfermedad.
Los filamentos que libera se adhieren a la ropa con facilidad, lo que aumenta el riesgo de respirarlos. No solo provoca esta afección cancerígena, también puede ser la raíz del mesotelioma, otro cáncer que afecta a la pleura y al peritoneo.
Los primeros síntomas pueden aparecer unos 30 años después de estar en contacto con este grupo de minerales. Todas estas razones conducen a prohibirlos y a retirar de modo efectivo todas las estructuras y elementos que lo contengan.






