Las obras de mejora del Paseo de las Palmeras llevan ya unos meses en curso a buen ritmo de ejecución. Sí, es cierto, y no lo podemos olvidar, que es un auténtico sacrificio para los empresarios del comercio y la hostelería de una zona tan emblemática como es esta, pero hay que tener paciencia si queremos que redunde en beneficio de todos.
El obligado paso del tráfico rodado por las obras de Alcalde Sánchez Prado, si bien era la mejor opción para facilitar este tema, ha pasado factura a su calzada, que no paraba de presentar desperfectos y roturas al soportar el peso de los vehículos para el que no estaba preparada.
Ahora se intentan enmendar esas deficiencias con una gran obra que está cumpliendo sus plazos, y que llegará hasta el Puente del Cristo, donde su junta de dilatación será sustituida.
Toda la zona se verá ampliamente mejorada por la inversión que se está realizando en ella. Mejorada para los viandantes, para los comerciantes y para los establecimientos de hostelería, aunque ahora suponga un auténtico quebradero de cabeza para todos ellos, aún en la confianza de que será para el beneficio de todos.
Los frecuentes cambios de sentido de la circulación y las calles cortadas darán paso a un nuevo paseo del que podremos disfrutar todos. Es verdad que hay empresas especialmente afectadas, tanto por las obras como por la falta de tránsito de clientes, hecho que revierte directamente en sus resultados mensuales, que ven mermados calamitosamente a la espera de que puedan darse por finalizadas.
A estos comerciantes se les debería ayudar, pues poco después de poder abrir sus negocios tras el cierre obligado por la pandemia, se ven en la necesidad de atravesar unas obras que, aunque saben que son para bien, les está costando la supervivencia de sus negocios donde las variables de polvo, escaso paso de gente y la propia incomodidad pasan una inevitable factura que muchos de ellos no pueden afrontar. Una situación que parece tener difícil solución y que está afectando de manera muy considerable a los bolsillos de todos los comerciantes de la zona a los que, además de paciencia, se les debe prestar colaboración.







El titular de la noticia dice: "Una obra que repercutirá positivamente".
Hemos llegado a tal grado de hartazgo que aceptaríamos una obra con repercusión negativa.