El general de ejército José Rodrigo Rodrigo es el militar con más años de servicio (68), y además nació en Ceuta, aunque lo hiciera por casualidad (su padre estaba destinado en Regulares).
Actualmente es gran canciller de las reales y militares órdenes de San Hermenegildo y San Fernando, dos de las condecoraciones más características de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil. La primera de ellas premia la constancia en el servicio y la segunda es la más alta distinción que puede obtenerse en un acto de guerra. Con más de 80 años, este oficial que fue primero de su promoción y Jefe de Estado Mayor del Ejército continúa trabajando, por lo que recibió el miércoles un homenaje de manos de la ministra de Defensa, Carme Chacón. Lejos queda ya el 1 de febrero de 1943, cuando entró a servir al Regimiento de Infantería Flandes, de Vitoria.
–¿Qué sintió al ver reconocido su trabajo de tantos años?
–Yo no esperaba nada, uno lleva muchos años... pero en fin, bien. Estuve arropado por muchísimos amigos.
–¿Piensa jubilarse algún día definitivamente?
–Ya pasé a la segunda reserva, entonces tuve la suerte de encargarme de la orden. Me nombraron presidente, y por ahora seguiré trabajando. Si quieren que me vaya me iré, y si yo me canso, también. Es una cosa que me gusta, me encuentro bien y la mente trabaja.
–¿Cómo explicaría a alguien que no tiene ni idea qué es ser el gran canciller de dos órdenes militares?
–Llevo muchos años como canciller, es un trabajo muy bonito que mantiene la mente ocupada. Ahora tenemos que preparar el segundo centenario de la Orden de San Fernando (comúnmente como Laureada de San Fermando), que fue instaurada en 1812 por el rey Fernando VII.
–¿En qué consiste el trabajo?
–Son las condecoraciones más importantes de las fuerzas armadas. La laureada es la más importante, y la otra es un premio a la constancia y a la buena conducta. Tramitamos los expedientes.
–De no haberse dedicado a la carrera militar, ¿qué hubiera sido?
–No se me ocurre ninguna cosa. Entré con 14 años, y nunca se me ocurrió no ser militar.
–¿Por qué decidió, tan joven, comenzar la carrera militar?
–Mi padre era militar, empecé por familia.
–Desde 1943 hasta hoy día, ¿cómo ha cambiado el Ejército?
–Pues el cambio normal de una institución, ha ido adaptándose a los tiempos, mejorando y modernizándose, afortunadamente.
–¿Hay alguna adaptación que haya podido resultar más difícil que otra?
–No. Si tienes que cambiar algo, lo cambias. Es cuestión de trabajar en ello.
–Sin embargo, sí que vivió muy de cerca el cambio que suspusola integración en la OTAN, fue el primer español que hizo el curso de defensa de esta institución.
–Fuimos cinco, y la verdad es que no viví mucho ese cambio, fueron los políticos los que decidieron.
–¿Cree que antes, hace 40 ó 50 años la profesión estaba mejor valorada de lo que pueda estarlo hoy día?
–Yo creo que no, está bastante bien, ahora creo que estamos muy bien y hemos mejorado mucho.
–¿Dentro de los momentos que ha vivido, hay alguno especialmente duro?
–Dos atentados de ETA. Eran de Madrid y yo era Capitán General de la primera región... no sabes nunca cómo decírselo a las familias, qué palabras emplear. Iban en autobuses y explotaron, matando a varios soldados.






