Nuevo golpe del Servicio Marítimo de la Guardia Civil al tráfico de inmigrantes. No paran. A los efectos propios sobre la población de Ceuta, que se traducen en la comisión de delitos y posteriores ingresos en prisión, se añaden los negocios buscados por quienes han visto en todo esto una particular mina de oro.
Los agentes de esta unidad del Instituto Armado, en cooperación con los de Algeciras, han conseguido asestar otro golpe a un fenómeno delincuencial que está marcando todo este verano.
El Servicio Marítimo de Ceuta detuvo al piloto de una recreativa fueraborda tras una persecución en pleno Estrecho.
Persecución, arresto y servicio completo
El arrestado había logrado trasladar desde nuestra ciudad a las costas peninsulares a una decena de inmigrantes. Estos se arrojaron al mar y en la pretendida escapada fueron interceptados por las patrullas de la Guardia Civil de Algeciras, desplegadas ante el aviso de una nueva incursión migratoria.
El piloto, el traficante de inmigrantes, fue trasladado a la base del Marítimo ubicada en el puerto pesquero junto con la embarcación que ha quedado decomisada como elemento básico empleado para cometer el delito. La prueba que agrava el servicio llevado a cabo al margen de la ley.
Esta intervención se produce solo 24 horas después de otra detención, la de quien llevaba el control de una phantom intervenida justo cuando salía desde la zona de la Sirena cargada de inmigrantes.
Un auténtico negocio
Desde que se produjera la entrada masiva de marroquíes en Ceuta ha florecido un auténtico negocio del que se están lucrando los que ven en estas personas la manera de obtener dinero fácil.
Además, poco les importa la integridad física de quienes, previo pago, buscan cruzar de manera clandestina al otro lado.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, recalcó que nadie de los que ha llegado podrá asentarse en nuestro país. Es evidente que dicha máxima tiene unas claras grietas por el auténtico filón que en todo esto están encontrando los traficantes de personas.







A estos hdlgp son a los que hay que eliminar. Que se pudran en la cárcel para el resto de sus días, así no volverán a cometer este tipo de crimen. Embargarles hasta el último céntimo y, si no tienen, vayan a por sus familias. Verán como la próxima vez que alguien lo intente, será la propia familia la que le dé una somanta de palos para quitarle la idea de hacer el mal.
Quien me dice a mí que no son ellos los primeros en querer que haya más migrantes, para así poder ganar más dinero con estos pases.