Un BOCCE extraordinario recoge nuevas normas enmarcadas en la prevención de contagios del covid. En esta ocasión se alude a las reuniones en las que solo podrán participar dos personas no convivientes. La semana pasada, otro BOCCE recogía la obligatoriedad de usar mascarilla y solo quitársela en bares, cafeterías o restaurantes para comer o beber. Sobre el papel las normas simulan un control en un momento de la pandemia que está apuntando hacia otro pico extremo. Pero la gran incógnita está en quién controla que todo lo recogido en el BOCCE se cumpla. La respuesta la conocemos todos: nadie.
Nos podemos engañar, pero la realidad que cualquiera ve en la calle es que la famosa norma de la mascarilla es una farsa. Si se pasean por cualquier bar, restaurante, terraza... verán a personas sin la protección y hablando, no precisamente comiendo o bebiendo. Lo verán sin que nadie controle que lo recogido en el BOCCE se esté cumpliendo.
Con la nueva norma, que entrará en vigor el próximo lunes, se repite la historia. ¿Cómo se puede controlar si en una reunión de más de dos personas son o no convivientes? La respuesta siempre es la misma: habrá que fiarse, habrá que pensar en la responsabilidad. Es decir, habrá que confiar en lo mismo en que se confío cuando se abrió la mano para ‘salvar la Navidad’ y los famosos viajes para ver a familiares y allegados se convirtieron en ‘café para todos’.
Aquí sucede lo de siempre, que no se es valiente para tomar medidas. No es nuevo, no es algo que venga con la pandemia. En Ceuta el Ayuntamiento siempre se ha doblegado a las presiones externas y ha sido capaz de cambiar en varias ocasiones de opinión porque o bien los grandes poderes se rebotaban o bien se amenazaba con movilizaciones. Ahora estamos ante el mismo caso. Tenemos 71 muertos por covid, un enero demoledor, aumento de contagios... y jugamos a difundir medidas absurdas que no se ejecutan y que, además, nadie se puede atrever a comprobarlas porque invadiría una serie de derechos fundamentales. ¿Acaso el agente va a comprobar que cuatro personas no viven en el mismo piso, por ejemplo?, ¿acaso pretenderán que en un bar se pongan a investigar las vinculaciones de los que acuden hasta allí? Así, con medias tintas, seguiremos igual.






