Las perseidas, o lágrimas de San Lorenzo, se acercan a su máximo. Éste tendrá lugar en la noche del jueves al viernes, y si el tiempo lo permite, se podrán ver sobre el cielo ceutí.
Cómo de intensa será la lluvia de estrellas fugaces es una incógnita, porque hasta que no llegue el momento no se sabrá. Los expertos esperan, sin embargo, que se pueda ver mucho mejor que en otros años.
El motivo principal es que en las noches de mayor actividad, cuando más estrellas fugaces será posible ver, la luna apenas brillará. Hoy, diez de agosto, hay luna nueva, y los días siguientes aún no se llegará a la fase de cuarto creciente, por lo que el astro que orbita alrededor de la tierra será un hilillo curvo apenas luminoso. A diferencia de otros años en los que una luna mucho más luminosa restaba visión al cielo.
Se espera que el máximo tenga lugar en la noche del 12 al 13 de agosto, entre la una y media y las tres de la madrugada, momento en que podrían llegar a verse unos cien meteoros por hora. Ahora bien, habrá que tener en cuenta la nubosidad. Según las predicciones realizadas por la Agencia Estatal de Meteorología, y que se pueden consultar en su página web (www.aemet.es), la noche más despejada de la semana será precisamente la que se avecina tras el atardecer de hoy.
Dónde y cómo observarlas
En Ceuta, como en el resto del hemisferio norte, será posible ver este espectáculo, si el tiempo lo permite. El ceutí Diego Pérez-Rivera es fotógrafo y entre sus actividades destaca la de fotografiar cuerpos celestes, como las estrellas fugaces. “Es importante ir a un sitio donde evitemos la contaminación lumínica, cuanto más lejos del núcleo urbano, mejor. En Ceuta en concreto, el Monte Hacho es una mala opción. Está muy cerca de las luces y el faro, cada pocos segundos, deslumbra”, explica este veterano observador de las lluvias de estrellas fugaces, aunque resida en la Península.
“Es mucho más recomendable ir hacia García Aldave, más alto y más lejano del núcleo urbano. Lo importante es siempre alejarse lo más posible de las luces de ciudad”, añade Pérez-Rivera. Un buen sitio podría ser, según su experiencia, el llamado Monte de la Tortuga, una zona elevada, otra de las características deseables a la hora de observar las lluvias de estrellas fugaces. También resulta importante “dar la espalda” a la contaminación lumínica de la ciudad, de manera que no interfiera en la zona de observación.
Ceuta no es, desde luego, el mejor lugar para observar las perseidas. “Por ejemplo, en la provincia de Málaga es muy fácil coger el coche, conducir 80 kilómetros y plantarse en medio del monte, sin ninguna luz”, comenta este ‘astrofotógrafo’. No es el mejor lugar, pero es perfectamente posible disfrutar de las llamadas ‘Lágrimas de San Lorenzo’. “Incluso he llegado a hacer fotos durante varios años, sí que se pueden encontrar buenos lugares de observación en Ceuta, siempre teniendo en cuenta que no hay que mirar hacia la ciudad.
Importante resulta también tomarse la noche con calma. En primer lugar, para que la pupila se acostumbre a la oscuridad. A partir de un minuto de observación será posible distinguir la mayoría del cielo oscuro, pero es cuando ya han pasado unos 20 minutos cuando el ojo está totalmente acostumbrado a la situación. Es importante, por eso, evitar en la medida de lo posible luces que puedan deslumbrar, aunque sea esporádicamente, durante el transcurso de la observación.
Aun así, en caso de perderse las perseidas, en pocos meses será posible acudir a las zonas menos iluminadas de Ceuta para observar otras lluvias de estrellas con más meteoros por hora.
¿Por qué se llaman así?
Los dos nombres de esta lluvia de estrellas fugaces tienen su sentido. La denominación técnica en la jerga astronómica, perseidas, obedece al origen que parecen tener en el cielo estas estrellas fugaces. Se sitúan muy cerca de la constelación de Perseo, a su noroeste, también cerca de otra de las constelaciones más visibles, Casiopea. Detectar esta zona en el cielo puede ser más fácil buscando este último grupo de estrellas, con su peculiar forma de ‘M’ o ‘W’, según se mire.
Que el centro se sitúe en este punto entre ambas constelaciones significa que da la impresión de que la trayectoria de todas las estrellas fugaces parece originarse ahí, como si fueran radios de una bici. En realidad, se trata de un efecto óptico ya que todos los meteoros tienen una trayectorioa paralela, ya que son restos de la órbita de un satélite llamado Swift-Tuttle.
Respecto al otro nombre, ‘Lágrimas de San Lorenzo’, tiene su origen en la tradición popular cristiana, que cuenta cómo el santo, cuya onomástica se celebra el 13 de agosto, fue sometido a martirio. La tortura que se le aplicó fue la de quemarle los ojos con unas brasas ardiendo, de ahí que la coincidencia de eventos haya identificado las estrellas fugaces con las lágrimas del santo.






