Noche de paz, noche de amor. Letras de una canción que se repite cada diciembre antes de terminar el año. La pieza, mundialmente conocida, ha tomado forma en vivo y en directo este sábado en la iglesia de San Francisco. A través de la coral Jardín Menesteo y de la Orquesta Ciudad de Ceuta esta velada ha llegado por adelantado.
Junto a ella, todas las melodías interpretadas han hecho posible el Gran concierto de Navidad. Como cada año la sociedad cultural Amigos de la música ha celebrado a su manera la festividad.
Mediante la música y la voz, la entidad ha ofrecido una oportunidad para acercar géneros clásicos a los vecinos. La actuación se ha convertido una vez más en una conmemoración de la fiesta y en un evento cultural imprescindible en la agenda local.

A Christmas festival
Después de afinar los instrumentos momentos previos al inicio, los artistas han comenzado el espectáculo sin mediar palabra. La primera pieza entonada ha mezclado varias de las clásicas habituales en estas fechas.
Los violines, el arpa y otros tantos se han dado de la mano. Al inicio del concierto han sido los protagonistas por unos minutos. Más tarde, en ese mismo popurrí, se han desplazado a un segundo plano para realzar las voces de la coral.
Al mismo tiempo que han sonado en armonía, el público ha observado atentamente cada paso de los dos grupos. Ambos se han hecho de apoyo y se han alternado en el programa preparado para la ocasión.

Jingle bell
A la calma y sosiego de esa ‘Noche de paz’, le ha seguido el ritmo acelerado de ‘Jingle bell’, un tema al que le han dado su propio toque. La música, que en inicio se mostraba de carácter festivo, al poco se ha tornado más propia de una orquesta.
Tras llegar al punto álgido, tanto los instrumentos como las voces han pausado su curso. El silencio ha dado paso primero a los enérgicos aplausos de los espectadores. Agradecidos, han mostrado su satisfacción con esta carta de presentación.
La parada no ha sido fortuita. Lo han hecho para darle un espacio a Enrique Iglesias, director de la actuación. Ha iniciado este pequeño paréntesis para dar la bienvenida a los asistentes.

Un viaje de épocas
“Van a viajar por diferentes épocas, siglos y compositores”, ha asegurado. “Este es un concierto que ya se celebraba en el pasado”, ha añadido. Su introducción ha sido breve. Al poco se ha dispuesto a retomar la batuta para llevar al compás a intérpretes y músicos.
Al proseguir con la agenda fijada, la siguiente canción en darse a conocer ha sido ‘Ave María’. Su melodía, muy conocida y llena de delicadeza, ha sido encarnada en la voz de la soprano Ana Laz.
La joven, vestida de rojo y cerca de las primeras bancas, ha ofrecido su mejor entonación para deleitar a los presentes. Ha sido la auténtica protagonista de la segunda pieza del evento.
Acústica limpia
El templo no ha podido dotar de mejor acústica a esta parte del concierto. Ni ella ni los demás han necesitado de altavoces u otras tecnologías para hacerse eco por las instalaciones.
Como si se tratara de un álbum grabado en un estudio, la orquesta de la Ciudad de Ceuta y la coral Jardín de Menesteo han sabido encajar los tiempos a la perfección. Al ‘Ave María’ de Bach le han seguido los sonidos de ‘Sleigh Ride’, ‘O holy night’, ‘Magnificant’ y otros tantos que han configurado el programa de la cálida velada.
A la suavidad de la música se ha sumado un ambiente decorado al detalle. Velas blancas encendidas sobre las bancas, guirnaldas, arreglos florales sencillos y un colorido árbol de Navidad han creado el atrezo perfecto para celebrar, un año más la llegada de la festividad a Ceuta.






