Ya se conocen las razones que llevaron a Vivas y a Zarrías a anunciar que la propuesta de los sectores que resultarán beneficiados con su inclusión en el incremento de las bonificaciones hasta el cincuenta por ciento debía estar en un plazo de quince días, ya que el objetivo es que el acuerdo definitivo sea anunciado por el vicepresidente tercero del Gobierno y ministro de Política Territorial, Manuel Chaves, cuando el mismo visite nuestra ciudad el próximo viernes para participar en una serie de actos. Mientras tanto, estará por medio la reunión el próximo lunes con el Gobierno melillense, el cual, aunque ha permanecido callado en estas últimas semanas, no está muy de acuerdo con la rebaja de sectores propuesta por el Gobierno. Sin embargo, ante esta situación nada más que quedan dos salidas: el pragmatismo, utilizado por el presidente Vivas y, por tanto, aprovechar al máximo posible esta negociación incorporando esta medida para siempre y dejándose de renovaciones cada dos años, beneficiando al máximo número de empresas o torcer el gesto, romper la baraja y dar la espalda. La segunda, desde luego, tendría difícil explicación ante muchas empresas que lo están pasando verdaderamente mal en las dos ciudades por la crisis estructural que se padece desde hace años.





