Hay personas que dejan su nombre en las instituciones y otras que lo dejan en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de conocerlas. Mustafa Mizzian Amar pertenece a las dos categorías. Su trayectoria política forma parte de la historia reciente de Ceuta, pero es el recuerdo del hombre que estaba detrás de los cargos y las siglas el que permanece especialmente vivo entre su familia y entre quienes acudieron alguna vez a él en busca de ayuda.
Este miércoles, la Medalla de la Autonomía de Ceuta 2026 llevará su nombre. Será una distinción a título póstumo que recogerá su familia a las 12.00 horas en el Teatro Auditorio del Revellín.
Un reconocimiento que llega para poner en valor una trayectoria política, pero que para los Mizzian tiene también un significado mucho más íntimo: el de ver reconocido aquello por lo que Mustafa trabajó durante tantos años.
Su sobrino, Tarek Mizzian, habla de él con el cariño de quien no necesita recurrir a los cargos para explicar quién fue. Recuerda a un hombre “muy humilde” y “muy cercano”, alguien a quien “le gustaba ayudar a todos”. Y quizá sea precisamente ahí, lejos de los despachos y de los discursos, donde se encuentre la mejor manera de contar quién fue Mustafa Mizzian.
Una figura en la historia política de Ceuta

Mustafa Mizzian fue fundador del Partido Democrático y Social de Ceuta (PDSC) en 1994. Un año después hizo historia al convertirse en el primer diputado musulmán de la Asamblea de Ceuta, logrando representación en la institución en las elecciones de 1995.
Su trayectoria política continuó y, en 2001, asumió además la responsabilidad de consejero de Obras Públicas.
Pero su biografía política no se quedó en los cargos. Para su familia, detrás de aquella actividad institucional había una manera muy concreta de entender la política: estar al lado de la gente.
Tarek recuerda que Mustafa defendió durante años políticas dirigidas a mejorar la situación de los más desfavorecidos y a fortalecer el tejido social y económico de la ciudad.
“Ceuta para él era todo”, resume su sobrino. Mustafa, explica, siempre defendió a los más desfavorecidos y trabajó para que la ciudad contara con un tejido comercial y empresarial adecuado que permitiera mejorar el bienestar de sus ciudadanos. Una visión de Ceuta que, según Tarek, convirtió en una auténtica dedicación personal.
La persona detrás del político
Cuando Tarek deja a un lado la política y habla de su tío como familiar, aparece una imagen diferente, aunque estrechamente ligada a la anterior. La humildad, la cercanía y la humanidad son las palabras que más repite para describirlo. “Era una persona muy humilde, muy cercana, le gustaba ayudar a todos”, recuerda.
Una forma de ser que no se quedaba únicamente en las palabras. Mustafa tenía, según su sobrino, una especial sensibilidad hacia quienes atravesaban dificultades. No necesitaba que nadie le explicara dos veces un problema cuando sabía que una persona o una familia estaba pasando por un momento complicado.
Tarek conserva recuerdos que, con el paso del tiempo, han adquirido todavía más valor. Son pequeñas historias que quizá no aparecen en ningún archivo institucional, pero que ayudan a comprender mucho mejor al hombre que había detrás del político. Entre ellas, una especialmente significativa: Mustafa ayudando económicamente de su propio bolsillo a ciudadanos que lo necesitaban.
Ayudar sin mirar el bolsillo
“Yo he visto a Mustafa pagar a ciudadanos de su propio bolsillo”, cuenta Tarek. Podía ser para comprar un cordero, para hacer frente a la factura de la luz o para pagar el agua. Y, subraya, no ocurrió en una única ocasión. Fueron muchas las veces en las que decidió utilizar su propio dinero para ayudar a quienes no podían afrontar determinados gastos.
“Mustafa no le daba importancia al dinero. Él quería el bienestar de su gente, el bienestar de los más desfavorecidos”, explica su sobrino. En esos gestos cotidianos, sin cámaras ni focos, la familia encuentra quizá una de las expresiones más sinceras de su manera de entender la vida.
Era una forma de ejercer la solidaridad desde la cercanía, de no limitarse a defender determinadas ideas desde una institución, sino de implicarse personalmente cuando alguien necesitaba ayuda. Para quienes le conocieron, esa dimensión humana forma parte inseparable del legado que dejó en Ceuta.
Una medalla que llega después de su muerte
Por eso, el acto de este miércoles tendrá para la familia un componente inevitablemente emocional.
Mustafa no estará para recibir la medalla, pero sí estarán quienes le quisieron y quienes mantienen vivo su recuerdo. Será su familia la encargada de recoger una distinción que reconoce públicamente una trayectoria que durante décadas estuvo vinculada a la ciudad.
Tarek asegura que para los Mizzian supone “todo un honor” y agradece que se haya tenido en cuenta la trayectoria política y personal de Mustafa. La Medalla de la Autonomía representa así un reconocimiento institucional, pero también un homenaje a una persona que, según su familia, entendió la política como una forma de servicio.
¿Qué pensaría Mustafa si pudiera estar este miércoles en el Teatro Auditorio del Revellín? Su sobrino no duda. “Estaría emocionado y muy agradecido por esta medalla y por el reconocimiento a su labor política y social como diputado de la Asamblea de Ceuta”, afirma Tarek.
El legado de Mustafa
Quizá esa reacción imaginada encaje también con la personalidad que su familia recuerda: alguien humilde, tranquilo y cercano, poco dado a situarse por encima de los demás. La medalla llega ahora cuando ya no puede recibirla personalmente, pero encuentra una familia dispuesta a recogerla en su nombre y a recordar, con orgullo, al hombre que fue.
Su legado queda ligado a una etapa importante de la historia política de Ceuta. Desde la fundación del PDSC hasta su paso por la Asamblea y por el Gobierno de la ciudad, Mustafa Mizzian defendió sus ideas desde una perspectiva que, según Tarek, tuvo siempre como referencia a los ciudadanos y, especialmente, a los más vulnerables.
Y también queda ese otro legado, el que no aparece en las actas ni en los diarios oficiales: el de una persona que ayudaba, que abría la puerta y que, cuando podía, ponía de su propio bolsillo aquello que a otro le faltaba. Son esos recuerdos los que, con el tiempo, terminan construyendo la memoria más duradera de una persona.
Un mensaje en el Día de Ceuta
En este Día de Ceuta, Tarek quiere también felicitar a todos los ceutíes y trasladarles el apoyo de la familia. “En primer lugar, felicitar a todos los ceutíes por el Día de Ceuta, darles todo nuestro apoyo a todos los ceutíes”, señala, antes de expresar igualmente su respaldo al presidente de la Ciudad.
Su mensaje incorpora también una reivindicación política sobre el futuro de Ceuta y sobre las políticas migratorias. Tarek defiende un cambio en las actuales políticas y reclama el retorno de los inmigrantes a sus países de origen. “No está solo, Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”, afirma.
Este miércoles, mientras Ceuta celebre su día, el nombre de Mustafa Mizzian Amar volverá a ocupar un lugar destacado en la ciudad. Será a través de una medalla que llega después de su muerte, pero que habla de una vida entera dedicada a la política, al compromiso social y, sobre todo, a Ceuta y a sus ciudadanos.
Una distinción que recogerá su familia y que, más allá del protocolo, servirá para recordar al hombre que dejó una huella que sus seres queridos siguen conservando intacta.






Este es el que pedía que las oposiciones para policía local tuviera un cupo para musulmanes?