Un joven de 35 años llamado Mohamed Said A.A. falleció ayer tarde en el Hospital Universitario después de recibir un disparo en la zona del abdomen que le habría afectado directamente a uno de los riñones. Los hechos se produjeron en torno a las 18.30 horas en Huerta Téllez.
Allí se produjo una discusión entre el fallecido y otra persona, que ya ha sido detenida por la Policía Nacional cuando pretendía embarcar, después de que, desde el primer momento de los hechos, se tuviera sospechas de que él era el posible autor del disparo mortal. Se trata de Mohamed Tarik A.M. y ahora habrá que esclarecer si es o no la persona que ha cometido el homicidio. El segundo que se produce en este año, después de la muerte, en el mes de julio, del llamado ‘Tafa Sodia’ a tiros en el paseo de La Marina.
El ataque, pistola en mano, se produjo después de una discusión entre el fallecido y el presunto autor de los hechos, con el que, desde el Ramadán, había tenido varios roces. Según un testigo presencial de los hechos, habrían comenzado una discusión que terminó con el uso del arma de fuego. Dicho testigo habría visto parcialmente al autor de ese disparo y con su testifical cuenta la Policía para llevar el peso de la investigación. Tras efectuar el disparo, el presunto autor escapó del lugar, barajándose la posibilidad de que hubiera sido ayudado por otras personas que se encontraban en el interior de un vehículo para marchar rápidamente.
Nada más producirse los hechos, los vecinos de Huerta Téllez salían asustados de sus viviendas. Al momento llegaba la Policía Nacional y una ambulancia del 061 cuyos sanitarios ya comprobaron, in situ, la gravedad de los hechos. Sobre el terreno intentaron durante unos 45 minutos reanimarlo, para, después evacuarlo rápidamente al Hospital Universitario en donde, al poco, se certificaba su muerte de un disparo.
En el escenario donde se había producido el suceso se acumulaba la tensión y dada la cantidad de personas que había en la calle, las fuerzas de seguridad optaron por acordonar la zona. Policía Nacional, apoyada por agentes de la Guardia Civil y patrullas de la Local, cerraban cualquier acceso hacia el lugar en donde se encontraba el herido, muy grave, dejando así trabajar a los sanitarios del 061.
Familiares de Mohamed Said esperaban cerca del cuerpo del joven el desenlace y surgían picos de tensión al ver como una persona, ubicada en la azotea de un edificio, sacaba un teléfono móvil para grabar lo que estaba ocurriendo. Los familiares le increparon echándole en cara que, en el momento del suceso, no hubiera grabado al autor. La Policía tuvo que controlar la situación para evitar que pudieran producirse tensiones que fueran a más hasta que se llevó a cabo el traslado del joven al Hospital. Las mismas escenas se repetirían en los accesos al clínico, dada la cantidad de personas que se acercó hasta el lugar para saber el pronóstico de quien aún había ingresado con vida. Las fuerzas de seguridad montaron un dispositivo para evitar males mayores.
Mientras esto sucedía en Loma Colmenar, la Policía Nacional encargada de la investigación ya trabajaba con las pistas recabadas y empezaba a sonar el nombre del ya detenido como como presunto implicado en los hechos. Se sabía que, desde el periodo del mes sagrado, habían mantenido enfrentamientos por causas que se están investigando. Esto habría terminado ayer con el disparo mortal.
Policía y Guardia Civil montaron un dispositivo para intentar cercar las zonas en donde presumiblemente podría estar el sospechoso, hasta que una persona vinculada a una fuerza de seguridad comprobó que el principal sospechoso se encontraba en la estación marítima con la idea de embarcar. Eran las diez de la noche cuando se procedía a su detención por parte de agentes de la Policía Judicial en la zona portuaria. Minutos después sería trasladado hasta la Jefatura Superior en un coche camuflado. Vestido con una sudadera negra con capucha, era introducido en las dependencias policiales en torno a las diez y media de la noche. Poco después se personarían en la sede policial agentes de la UDYCO, encargados de la investigación abierta para esclarecer esta historia. También se acercaron familiares de la víctima, tras conocer del arresto. En la puerta fueron atendidas por agentes de esta unidad y después abandonaron la Jefatura dejando trabajar a los agentes en el desarrollo de una investigación que ya está en curso.
En el momento de la detención no portaba arma alguna, pero se le detuvo al existir sospechas de su presunta participación en unos hechos de los que ahora debe responder en sede policial y, después, en judicial.
El suceso ocurrido ayer vuelve a dar protagonismo a la existencia de enfrentamientos con uso de armas de fuego de por medio. Con el fallecimiento de ayer son dos los ocurrido en este año, pero varios los altercados que se han saldado con heridos de bala en las extremidades o en el rostro; asuntos éstos que están siendo investigados y que están vinculados a historias muy diversas. Hace dos años se produjo también la muerte de dos personas en el Príncipe, en el caso del miembro de las Brigadas Cívicas el proceso sigue judicializado, y en el de Tarek ha quedado archivado ante la falta de un hilo conductor que pueda llevar a la persona que, con un casco integral tapando su rostro, le disparó por la espalda.
El caso es que existe mucha arma en Ceuta y se ha relajado el uso extendiéndose a demasiados ámbitos hasta el punto de que en el caso de los últimos robos con violencia, sus autores han optado por su uso, aunque en algunos casos se trata de armas de fogueo.
Las fuerzas de seguridad mantienen abiertas varias investigaciones en torno a la entrada de armas en la ciudad, su ocultación y su distribución entre determinados grupos.









