La iglesia de Santa María de África ha acogido en la mañana de este Lunes Santo una de las celebraciones más significativas del calendario litúrgico, la Misa Crismal, que ha estado presidida por el Administrador Apostólico de Cádiz y Ceuta, Ramón Darío Valdivia Jiménez.
Asimismo, han asistido todos los sacerdotes y diáconos de la ciudad autónoma junto a otros llegados de fuera, quienes también han querido estar presente en esta Eucaristía en la que ha tenido lugar la consagración del Santo Crisma y la bendición del óleo de los catecúmenos.
Además, esta cita también ha tenido un componente emotivo y de reconocimiento. Y es que, a su término se ha hecho entrega de la Medalla Pro Ecclesia Gadicense et Septense a María Jesús González Ramírez, quien se jubila después de toda una vida dedicada la institución eclesiástica.
Inicio de la Misa Crismal
A las 12 de mediodía, todos los sacerdotes, diáconos, así como numerosos fieles se han congregado en la iglesia de Santa María de África para asistir a la Misa Crismal, que ha sido presidida por el Administrador Apostólico de Cádiz y Ceuta, Ramón Darío Valdivia Jiménez.
Uno de los momentos más importantes de la Misa Crismal es la consagración del Santo Crisma, un óleo perfumado que simboliza al Espíritu Santo y que será utilizado a lo largo del próximo año en la administración de sacramentos como el bautismo, la confirmación o el orden sacerdotal.
Junto a este, también se ha procedido a la bendición del óleo de los catecúmenos, destinado a quienes recibirán el bautismo, y el de los enfermos, empleado en la unción de quienes atraviesan situaciones de enfermedad o especial vulnerabilidad.
Renovación de las promesas sacerdotales
Por otro lado, esta celebración ha servido también para que los sacerdotes renueven sus promesas sacerdotales. Un gesto de compromiso y fidelidad que refuerza su vocación y su entrega al servicio de la comunidad.
Con todo ello, la Misa Crismal se convierte así en una manifestación de la vida de la Iglesia en su conjunto, un momento en el que se expresa la gratitud por el don del sacerdocio y se fortalece el vínculo entre sus miembros. Una celebración que, en pleno Lunes Santo, marca el pulso espiritual de una semana especialmente intensa para los creyentes y que vuelve a reunir a la comunidad en torno a su fe.
Reconocimiento a María Jesús González
Por otro lado, al término de la Misa Crismal se han vivido uno de los momentos más emotivos. Y es que, el vicario general de Ceuta, Francisco Jesús Fernández Alcedo, ha tomado la palabra para anunciar que el obispado ha concedido la Medalla Pro Ecclesia Gadicense et Septense a María Jesús González Ramírez.
Un reconocimiento que es fruto de su trabajo, esfuerzo y dedicación después de todos estos años al servicio de la Iglesia.
Así, tras leer el decreto del nombramiento, el Administrador Apostólico de Cádiz y Ceuta, Ramón Darío Valdivia Jiménez, ha procedido a la imposición de la Medalla Pro Ecclesia Gadicense et Septense a María Jesús González Ramírez.
“La quiero compartir con la gente que colabora”
Emocionada con este reconocimiento que no se esperaba, María Jesús González se ha mostrado “muy feliz, muy contenta”.
Además, ha señalado que quería “compartir” este reconocimiento “con toda la gente que ha colaborado en la parroquia, porque yo al fin y al cabo he estado trabajando, pero hay muchísima gente que colabora por amor a Dios, por amor a los demás, sin recibir nada a cambio, nada más que el amor de Dios”.
Por ello, reitera, “quiero compartir con todos los demás, con todos mis compañeros” esta medalla.
Asimismo, ha asegurado que ha sido una sorpresa absoluta. “Yo pensaba jubilarme, dar las llaves y decir bueno, llegó mi hora y me voy ya. Llevo mucho tiempo haciendo de Marta y ahora quiero hacer de María, disfrutar un poco, relajarme y meditar”, ha concluido.





