La Ciudad Autónoma de Ceuta ejecutará actuaciones de emergencia por valor de 1.197.000 euros en diversas instalaciones deportivas y espacios de uso público afectadas por los recientes temporales. Las intervenciones tienen carácter urgente e inaplazable, al estar dirigidas a garantizar la seguridad de usuarios y trabajadores, así como la continuidad de la actividad deportiva y económica.
Los trabajos se llevarán a cabo en el Complejo Deportivo Guillermo Molina, el Polideportivo Antonio Campoamor, el Pabellón Cubierto La Libertad, el Centro Ecuestre, el Complejo Deportivo Díaz-Flor y el Parque Marítimo del Mediterráneo, todos ellos dependientes de la Consejería de Comercio, Turismo, Empleo y Deportes.
Las actuaciones previstas incluyen la reparación de cubiertas, mejora de los sistemas de impermeabilización, reposición de elementos desprendidos, refuerzo de anclajes, saneado de fachadas, intervención en falsos techos, así como trabajos en drenajes, taludes y elementos de contención, con el objetivo de eliminar riesgos inmediatos y prevenir daños mayores.
Las inspecciones realizadas han detectado filtraciones generalizadas de agua en numerosas instalaciones, con entrada directa de lluvia desde las cubiertas, lo que ha provocado humedades persistentes, deterioro de paramentos, techos y dependencias interiores, incluidos vestuarios y espacios auxiliares.
El efecto del viento ha causado además desplazamientos, levantamientos y desprendimientos de chapas metálicas, remates y otros elementos de cubierta ligera, junto con el deterioro de los sistemas de anclaje, generando un riesgo elevado en zonas de tránsito y espacios con alta concurrencia.
En el Complejo Deportivo Guillermo Molina se han identificado fisuras horizontales y verticales en la fachada, desprendimientos de piezas cerámicas, juntas abiertas y deterioradas, así como deficiencias en remates de ventanas que favorecen la entrada de agua, todo ello acompañado de filtraciones al interior.
El Parque Marítimo del Mediterráneo presenta daños significativos derivados de filtraciones que afectan tanto a locales comerciales como a instalaciones deportivas y vestuarios. Se han producido desprendimientos de falsos techos, encharcamientos en pavimentos y exposición de instalaciones, comprometiendo las condiciones de seguridad, salubridad y uso normal.
Estas afecciones inciden directamente en la actividad económica vinculada a estos espacios y en las condiciones higiénico-sanitarias exigibles, especialmente en zonas deportivas y de uso público.
El conjunto de intervenciones responde a una situación que no puede resolverse mediante mantenimiento ordinario, siendo necesaria la tramitación por procedimiento de emergencia para evitar riesgos inaceptables y garantizar el restablecimiento de las condiciones mínimas de servicio.
La situación tiene su origen en los episodios meteorológicos extremos registrados entre el 15 de enero y el 6 de febrero de 2026, periodo en el que Ceuta sufrió una sucesión continuada de temporales sin apenas intervalos de recuperación.
Según los datos, se produjeron tres temporales diferenciados: un primer episodio entre el 16 y el 26 de enero, un segundo entre el 27 y el 31 de enero y un tercero entre el 2 y el 6 de febrero, con activación continuada de avisos de la Agencia Estatal de Meteorología, incluidos varios días en nivel naranja y rojo.
Durante estos episodios se registraron rachas de viento superiores a 90 km/h en al menos nueve jornadas, alcanzándose máximos de 99,43 km/h el 23 de enero, 97,14 km/h el 4 de febrero y 93,71 km/h en varias fechas, intensidades que provocaron daños directos en estructuras, cubiertas y elementos expuestos.
En paralelo, las precipitaciones alcanzaron valores muy elevados, con jornadas que superaron los 40 mm y máximos diarios de 75,3 mm el 28 de enero y 89 mm el 4 de febrero.
La precipitación acumulada en ese periodo ascendió a aproximadamente 595 mm, una cifra excepcional en comparación con la media anual de la ciudad, situada en torno a 695 mm, lo que evidencia la concentración extrema de lluvias en un corto espacio de tiempo.
El episodio se vio agravado por el paso de la borrasca Leonardo, que mantuvo a Ceuta en alerta naranja entre la noche del 3 de febrero y la tarde del día 4, incrementando la escorrentía superficial y la presión sobre cubiertas, taludes, muros de contención y sistemas de drenaje.
La acumulación de lluvias, unida a su intensidad, provocó la saturación progresiva del terreno, reduciendo su capacidad de absorción y aumentando el riesgo de filtraciones, arrastres de material y desestabilización de taludes.
A ello se sumó el carácter persistente del viento, especialmente entre el 22 y el 31 de enero, generando un efecto de fatiga en los materiales y pérdida de fijaciones en cubiertas, fachadas y elementos auxiliares.
La combinación de viento intenso, lluvias continuadas y ausencia de periodos de recuperación ha derivado en una situación de vulnerabilidad progresiva del tejido urbano, que excede los supuestos ordinarios de mantenimiento y justifica la adopción de medidas excepcionales para garantizar la seguridad y el funcionamiento de los servicios públicos.
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