Los más de 60.000 intentos de pase de inmigrantes en la frontera sur más dura

Interior insiste en no publicar los auténticos datos de presión migratoria que vive Ceuta, sobre todo en la vía marítima. La Guardia Civil carece de medios y recursos

Los agentes de la Guardia Civil han afrontado en Ceuta en este pasado 2025 más de 60.000 intentos de entrada de inmigrantes por los espigones del Tarajal y Benzú.

Esos datos son trasladados por la Comandancia del Instituto Armado a la Dirección General. Fuentes oficiales consultadas por El Faro, resaltan que se informa de todo a las más altas instancias. Lo que sucede en la frontera sur es conocido por Madrid.

El canal es directo: de la Dirección General al Ministerio del Interior. En el despacho del ministro Fernando Grande-Marlaska están todos los informes, todos los datos de lo que sucede en Ceuta.

No obstante, la cartera bajo su control solo enumera las llegadas y, de esas, las que constan como registradas en la Policía Nacional que no son todas.

Hay un empecinamiento en ocultar lo que sucede en la frontera sur, una de las líneas de mayor presión sobre todo en el mar, pero también en una valla que no funciona como debiera.

Interior anunció desde aplicaciones de Inteligencia Artificial, drones, mejoras en los sistemas de detección, pero la realidad es bien distinta. La tozuda realidad se evidencia en el CETI.

Una Guardia Civil que trabaja bajo mínimos, sin medios ni recursos

Los efectivos de la Guardia Civil trabajan bajo mínimos, con recursos estirados al límite.

Sobre las espaldas de los agentes a los que les toca el servicio recae un trabajo que desborda y que además evidencia la falta de medios que no son los óptimos ni, tampoco, son mejorados.

Y eso que asociaciones como AEGC llevan años denunciando las carencias, poniendo cifras al vacío y demostrando con datos, no con palabrería, lo que está ocurriendo en la frontera marítima y terrestre de Ceuta.

Fallecidos, intentos y una quiebra a la que no se pone remedio

Las cifras de fallecidos en 2025, 46, han impactado a cualquiera que los lea. De no haber sido por los rescates llevados a cabo en el mar por el Servicio Marítimo y los GEAS, esa estadística habría aumentado notablemente.

Si ya hemos narrado la crónica de un desastre, se habría llegado a una situación tan extrema como inasumible.

Decía la delegada del Gobierno, Cristina Pérez, que esos fallecidos reflejan un fracaso de la sociedad. Siendo más concretos, es también un fracaso político y diplomático de envergadura.

No se cuenta, por intereses políticos, la contención y rescate que cada día se hace en el entorno de los espigones y en un mar más abierto. Esas cifras de intentos de entrada se corresponden con los jóvenes que se echan a nado, protagonistas, en muchas noches, de más de 300 incursiones.

Ese recuento es conocido no solo por los guardias civiles que están en la frontera marítima, sino también por quienes controlan todo lo que sucede desde el COS o los equipos búhos, los conocidos como ojos de la noche.

A diario son notificadas las novedades a la Comandancia y remitidas a Madrid. Existe, por tanto, un conocimiento claro por parte del Gobierno de España de la auténtica fractura en la frontera sur con unas fugas constantes de adultos y menores.

Ni se soluciona, ni se cuenta

Lo que sucede en la frontera sur ni se soluciona, ni se cuenta. La carencia de un reconocimiento oficial y la falta de un compromiso real de Marruecos para poner en práctica políticas que eviten este auténtico desastre social genera un problema que poco o casi nada trasciende en los medios de comunicación.

La oenegé Ca-minando Fronteras publicaba esta misma semana un informe en el que apuntaba algunas causas de las tragedias. Daba con una clave: la falta de coordinación entre los estados implicados, en este caso, España y Marruecos.

Las rutas se hacen cada vez más duras y, por tanto, peligrosas. Aunque se emplea el término bordeo del espigón, los inmigrantes buscan ampliar su vía de tránsito marítimo cada vez más, lo que incide directamente en las muertes que, en muchos casos, se han producido por cansancio o frío.

La entidad llega a calificar a los nadadores como los “desafiadores de la muerte”. Los 46 cuerpos sin vida recuperados fueron de adultos y menores fallecidos por ahogamiento, pero también por frío o carencia de fuerzas, lo que los llevó a perder la flotabilidad.

Lo que sucede en el mar y se queda allí

Tras los más de 60.000 intentos de entrada a nado registrados este pasado 2025 se encuentran auténticos dramas que se conocen en el mar y allí se quedan.

No solo se echan al agua adultos y menores, también chicas, algunas de ellas muy jóvenes, y personas con discapacidad o embarazadas en avanzado estado de gestación.

Esos rostros forman parte de las escenas que han tenido que ver los agentes a los que se le encomienda la vigilancia de la frontera sur. Lo que pasa allí, allí se queda. La Guardia Civil lo sabe, Marlaska también.

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