La condena de dos años de prisión por delito de atentado al autor de una brutal agresión al equipo médico del 061 que fue atacado en 2019 al acudir a un domicilio a atender a un paciente que resultó ser su agresor, pone sobre la mesa un asunto preocupante, que afecta cada día a muchos sanitarios no solo en Ceuta, sino en todo el país.
Se hace complicado entender cómo alguien que va a ser atendido por un médico sea capaz de causarle a este una agresión, pero, desafortunadamente, son muchas las sentencias que hacen ver que estos casos se dan más de lo que debieran.
Los sanitarios no solo se enfrentan a momentos en los que ven peligrar su integridad física por el mero hecho de ir a desempeñar su trabajo, que, además, no olvidemos que es el de ayudar a sanar. Tienen que aguantar, también, en demasiadas ocasiones, que se les insulte y se les falte el respeto por el mero hecho de estar en una consulta o unas urgencias dando atención médica.
Lejos quedan aquellos tiempos en los que un médico era una persona respetada y admirada a la que se le obedecía a ‘pies juntillas’ por tener en sus manos las claves para curar e, incluso, salvar vidas. Algo que deja en muy mal lugar a una sociedad en la que el civismo parece haber quedado relegado a unos pocos y, eso sí, a casi todos los mayores, que siguen dando ejemplo de cómo hay que comportarse dejando claro que algo falla en estos tiempos en los que habrá avances y sabremos mucho de la vida, pero se nos olvidan cosas tan fundamentales como el saber que a un médico hay que guardarle respeto porque, sin ellos, mal nos iría y más aún ahora con esta pandemia que vivimos.






