La selección española de waterpolo sub-16 venció a una selección turca que no bajó los brazos hasta el final por 12-14. El caballa Manuel Matoso y el combinado nacional remaron durante todo el partido en lo que fue un auténtico clima hostil. La afición de Ceuta vibra con Matoso.
El Beylikdüzü Swimming Pool fue el lugar en el que ambos conjuntos dieron cátedra de un partido reñido.
Los de Alejandro Oses estaban en territorio inhóspito y una grada repleta de camisetas rojas diseñadas con la media luna y la estrella blanca, características de la bandera de Turquía, aumentaban la presión a una España que no se empequeñeció.
El encuentro era vital para los hispanos, ya que, de ganar el encuentro, estarían matemáticamente clasificados para la siguiente ronda. Sin embargo, para llegar a esa situación antes tenían que superar a Turquía, la anfitriona del campeonato.
El comienzo del encuentro para España no fue el previsto, ya que los otomanos se pusieron con un por delante con un marcador de 3-1 y su defensa estaba siendo determinante, no dejando avanzar a los de Alejandro Oses.
Javier Sánchez-Toril recortó distancias de penalti, pero Avcibasioglu volvió a mantener la ventaja de los dos goles (4-2). El electrónico no se movió en lo que quedó de periodo.
En el segundo cuarto, España comenzó respondiendo con gol del capitán Tiago Carrio a pase del ceutí Manuel Matoso.
Cada vez que los españoles se acercaban, los turcos volvían a separarse en el luminoso y el portero otomano, Ayidemir, fue el principal responsable, mostrándose, en ocasiones, como un muro infranqueable.
España logró el empate gracias a los goles de Carrio y Pedrerol, pero de nuevo, respondían los locales, esta vez el capitán turco Yildiz, una de las principales amenazas del combinado otomano (6-5).
Los últimos minutos del encuentro se caracterizaron por el poder ofensivo de ambos conjuntos, que finalmente benefició a los anfitriones metiendo un gol ajustado al poste en los compases finales (8-7).
El tercer capítulo del tercer cuarto daba comienzo y el partido no tenía un dueño claro: Turquía se mostraba crecida en cada gol gracias al apoyo de su público, pero España no se despegaba y nada constantemente a contracorriente.
España no tuvo fortuna, topándose con el poste en dos ocasiones y los locales seguían apretando.
Este tipo de encuentros se gana por detalles y defensa y Manuel Matoso fue clave en diversas acciones impidiendo una acción de uno contra uno.
Cuando la pelota no entra en la portería, el trabajo y el carácter son determinantes y de eso el jugador del Club Natación Caballa abunda.
Javier Sánchez-Toril anotó el 9-10 que supuso la primera ventaja para España en el partido y en la siguiente jugada, el ceutí incombustible era el primero en presionar, como si de un perro de presa se tratase.
España tenía la oportunidad de encarar el último cuarto por delante, pero un eufórico Yildiz dejó todo por decidir.
Solo quedaban ocho minutos por delante, ocho minutos en los que se decidiría si España estaba clasificada para cuartos o si tenía un ‘match point’ ante Serbia.
En los primeros compases, Sánchez-Toril volvió a aparecer para restablecer la ventaja (10-11). El jugador del Real Canoe NC estaba siendo un puñal en ataque, hiriendo en cada llegada, oliendo la sangre y convirtiendo lo que era su sexto gol.
En la siguiente acción, Matoso era de nuevo el primero en la presión y en defensa robó un balón clave cuando quedaban todavía seis largos minutos en el infierno turco.
Yildiz, incansable y un dolor de cabeza para los de Alejandro Oses, empató el encuentro 12-12 cuando quedaban 2 minutos y 40 segundos para el pitido final.
Cada balón se luchaba como si fuese el último y Piralkov Coello se vistió como protagonista para dar la ventaja a los hispanos (12-13). El partido todavía estaba más que abierto, los otomanos apretaban, alentados por su gente.
Manuel Matoso tomó la responsabilidad en defensa marcando a un extra motivado Yildiz, que estaba de dulce y que era la llave para que Turquía pudiese darle la vuelta a la tortilla al encuentro.
Pero de nuevo, España sacó a relucir su físico en el tramo final y Tiago remató a placer para imponer el definitivo 12-14.
La constancia y el no dejar de creer fueron el lema de este equipo, que oficialmente es equipo de cuartos de final del europeo.
El que será el rival de España la siguiente jornada venció a Hungría por 9-14. De nuevo un mal último cuarto por parte de los húngaros (0-4) supuso su segunda derrota en el torneo.
Por parte de Serbia, Muncan y Nestorovic fueron los más destacados anotando ambos cuatro tantos.
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