La agricultura marroquí continúa avanzando en la búsqueda de soluciones para hacer frente a los efectos de la sequía y los riesgos derivados del cambio climático.
En este contexto, el Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA) y el Centro Internacional de Investigación Agrícola en Zonas Áridas (ICARDA) trabajan en el desarrollo de nuevas variedades de trigo duro adaptadas a las condiciones climáticas del país.
Tras varios años de investigación y ensayos, tres nuevas variedades están dando el paso desde la fase experimental hacia su futura distribución entre los agricultores.
Tres variedades adaptadas a las condiciones climáticas
El objetivo de estos trabajos es impulsar una agricultura más preparada para afrontar la escasez de agua y las condiciones climáticas adversas.
Entre las variedades desarrolladas figura Jawahir, una variante genética que, según la información difundida, ofrece una mayor capacidad productiva teniendo en cuenta las particularidades de las distintas regiones.
Otra de las variedades es Nacht, que, de acuerdo con datos recogidos por SNRTnews y citados por ICARDA, ha demostrado un buen comportamiento tanto en zonas de regadío como en oasis, lo que pone de manifiesto su capacidad de adaptación a diferentes sistemas agrícolas.
La tercera variedad recibe el nombre de Sabil y destaca por su alta productividad, su resistencia a la sequía y la calidad del grano, tanto por su color como por su tamaño. Además, ofrece una producción abundante de paja, una característica considerada ventajosa para la alimentación del ganado.

Del laboratorio al campo
Las tres variedades forman parte del proyecto "Bold", una iniciativa en la que participan los organismos de investigación para desarrollar cultivos más adaptados a los desafíos climáticos.
Según la información disponible, estas variedades están dejando atrás la fase de investigación para comenzar su implantación en el sector agrícola.
En el caso de Jawahir y Nacht, ambas ya están siendo multiplicadas por la Compañía Nacional de Comercialización de Semillas (SOGAP) y está previsto que puedan ponerse a disposición de los agricultores durante 2027 y 2028.
Por su parte, Sabil ya ha sido incorporada oficialmente al catálogo del Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA).
Una apuesta por una agricultura más resiliente
El desarrollo de estas variedades busca favorecer una producción agrícola más adaptada a las condiciones que afronta Marruecos, donde la sequía y los riesgos climáticos se han convertido en algunos de los principales desafíos para el sector.
Con esta iniciativa, los organismos implicados pretenden facilitar a los agricultores nuevas herramientas para mejorar el rendimiento de los cultivos y avanzar hacia una agricultura más preparada para responder a las distintas condiciones ambientales del país.






