El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cuenta que el aumento en la presión migratoria que se registra en Ceuta es “coyuntural” y acusa al PP de generar miedo e incertidumbre.
Lo mantengo, el PP no es quien para hablar de inmigración ni de fuerzas de seguridad, ni de frontera ni de valla ni de nada. La historia siempre le perseguirá y el lastre de su actuación en Ceuta se ve en las noticias más duras de la inmigración. Resulta indecente la amnesia a la que recurren para azotar al ministro.
Pero dicho esto, Marlaska lo está haciendo soberanamente mal. No puede despachar la situación que se vive en Ceuta con un “es algo coyuntural”, porque no lo es. Además, lo sabe. Conoce perfectamente los gravísimos problemas estructurales que se están dando en la ciudad por culpa de unas malas inversiones, de un nulo seguimiento y de un abandono brutal.
Se están equivocando y por culpa de esos actos erráticos tenemos las consecuencias. El ministro sabe perfectamente que atravesamos por la peor historia del vallado, salvando épocas tan antiguas que ni las recuerda. Sabe perfectamente, porque es su obligación estar informado, que las estadísticas que cuenta no son las reales porque se olvida de narrar la hilera de intentos de cruce que son los que sobrecargan a los guardias civiles. Sabe también que tanto en la valla como en el mar se hacen miles de piruetas para que esto no haya saltado ya por los aires.
El ministro no puede disfrazarse de Pinocho para contarnos que esto es coyuntural y que mañana todo cambiará. No puede hacerlo porque sabe que no es verdad, como también sabe que de la misa completa se está contando solo la media.
Lo que tiene que hacer el Gobierno y la cartera del señor ministro es tomarse en serio la ruina que tenemos a este lado del Estrecho para que todo se reconduzca como debe. Los pasos saben cuáles son, y no es precisamente el PP el que se los debe marcar por que la historia les persigue demasiado como para abrir la boquita de forma tan alegre como cobarde e insultante.






