El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, giró visita a Melilla este lunes para, entre otros menesteres, entrevistarse con los guardias civiles y recordarles que “son imprescindibles” además de decirles que “aunque parezca que están lejos de todo y de todos no es así”.
Marlaska va camino de convertirse en la caricatura de Juan Ignacio Zoido, al menos en eso de lanzar mensajes sin sentido además de en ocasiones difíciles de entender. Lo único que le diferencia es que el actual sí que ha visitado como ministro en varias ocasiones las fronteras de Ceuta y Melilla, cosa que el popular nunca hizo más allá de mandar un vídeo pintoresco pero sin valor.
La labor de los guardias civiles es igual de imprescindible que la de cualquier otro profesional. Si Marlaska tiene que ir a Melilla para soltar una perogrullada, mal vamos. Los guardias civiles son a su misión en la valla lo mismo que cualquier profesional en los menesteres que les son obligados por su condición. La gravedad, lo destacado y para mal, sería que hicieran lo contrario, es decir lo que no deben. La labor del ministro no debe pasar precisamente por incurrir en este tipo de valoraciones como tampoco en intentar convencernos de que esos agentes, como los de Ceuta, están presentes en el corazón del Estado.
No es verdad. De hecho a pesar de los gravísimos episodios ocurridos en las vallas, episodios marcados por la tragedia que quedan recogidos en las hemerotecas de ambas ciudades, los agentes siguen igual de faltos de un protocolo claro con el que, sencillamente, no meter la pata. Expresión que, en su condición de agentes, significa no tener que sentarse en el banquillo. Hoy, en los pasos fronterizos, por mucho dron y frontera inteligente que se implante, se sigue reaccionando a golpe de impacto sin una seguridad jurídica que garantice plenamente que lo que allí se haga obtendrá un respaldo de todos, incluso del ministro. Eso hoy por hoy sigue sin existir y si pudieran verse con total libertad muchas de las grabaciones internas de lo que ocurre en las vallas, Marlaska, el juez y ministro, haría más hablar.






