Siete años después, María Dueñas vuelve a Ceuta de la mano de su última novela, ‘Por si un día volvemos’. Esta tarde se encontrará con sus lectores a las 20.00 horas en la Sala de Usos Múltiples de la Biblioteca Pública del Estado Adolfo Suárez.
Antes de esta cita, la escritora ha charlado con El Faro de Ceuta para contar cómo se siente al volver a la ciudad autónoma y también con su último libro y el proceso de creación.
¿Cómo se siente al volver a Ceuta para encontrarse con sus lectores?
Me siento muy contenta. Estuve muy al principio de ‘El tiempo entre costuras’, yo creo que fue como 2010 o así, después volví en 2018 para presentar mi novela ‘Las hijas del capitán’ y vuelvo ahora para presentar, siete años después, ‘Por si un día volvemos’.
Siempre me reciben en Ceuta con muchísimo cariño, con mucha amabilidad, con mucha complicidad también por la cercanía de mi primera novela de ‘El tiempo entre costuras’ con Ceuta, por el contacto con un Tetuán tan cercano, y la verdad es que me hace mucha ilusión volver.
Desde ‘El tiempo entre costuras’ hasta ‘Por si un día volvemos’ han pasado ya muchos años. ¿Cómo ha evolucionado María Dueñas?
Bueno, soy 16 años mayor de lo que era entonces, porque ahora se van a cumplir 16 años desde la publicación de ‘El tiempo entre costuras’ y ha habido cinco novelas por el camino.
Después de ‘El tiempo entre costuras’ vino ‘Misión Olvido’, en 2012; ‘La templanza’, en 2015; ‘Las hijas del capitán’ en el 2018; ‘Sira’, que es la continuación de ‘El tiempo entre costuras’, en 2021; y ahora ‘Por si un día volvemos’ en el 2025.
Son muchos trabajos, muchos lectores sumados, muchos viajes, muchas ferias y en eso básicamente es en lo que ha cambiado mi vida.
Hablando de su último libro, ‘Por si un día volvemos’, ¿qué nos puede contar sobre él?
Vuelvo a un territorio en el norte de África, igual que hice en mi primera novela, pero ahora no es el Marruecos español, ahora nos vamos a la Argelia francesa. En concreto, a la ciudad de Orán durante los últimos 35 años de su existencia, digamos, colonial, hasta 1962, cuando tiene lugar la independencia de Argelia.
Me centro en la presencia de españoles en aquel mundo. De españoles que emigraron por razones económicas, de exiliados españoles por razones políticas y de una presencia real.
Todo esto está basado en situaciones reales, en las decenas, diría casi cientos de miles de españoles, que se desplazaron a la otra orilla del Mediterráneo y en concreto, como digo, a la Argelia Francesa en busca de un futuro mejor.
Esto lo hacemos en la novela a través de los ojos y de las aventuras y peripecias y existencia vital de una mujer, de Cecilia Belmonte.
Para escribir una novela así hay que hacer previamente un gran trabajo de documentación. ¿Disfruta de ese proceso?
Disfruto muchísimo, muchísimo. En mi vida anterior fui profesora de universidad, estoy acostumbrada a los trabajos de investigación, los hago con mucho rigor, con mucha dedicación y con mucho gusto también, porque es un gran aprendizaje para mí y además consigo una cantidad de datos que después los lectores agradecen enormemente. Pero, yo no intento escribir ensayo histórico, yo escribo novelas, ficciones.
Así que, lo que hago con esa información es triturarla al máximo para crear atmósferas, para usarla como telón de fondo y ahí sitúo las peripecias de mi novela.
¿Catalogaría sus obras como novela histórica?
Realmente, yo no me considero escritora de novela histórica en el sentido estricto. Mis novelas son novelas, yo diría, más de corte clásico, y algunas vuelven la mirada hacia algunos momentos del pasado, pero aquí nos quedamos en 1962. Todavía hay mucha gente viva que vivía en aquel mundo.
Acabo de hablar con una de ellas que me ha llamado por teléfono. He conseguido muchos cómplices, gente que vivió en aquel mundo su infancia, juventud, sus primeros años de madurez, que han charlado conmigo, han compartido recuerdos, vivencias, sensaciones... Entonces, en ese sentido, es una novela relativamente reciente. No la considero una novela histórica.
¿Diría que le cuesta más empezar una novela o ponerle fin?
Es un proceso de continuación todo el tiempo. Yo asumo cada proyecto como una especie de cápsula que me va a ocupar varios años de mi vida y que lleva distintos procesos. Primero viene la reflexión, la investigación, la toma de decisiones, después ya viene la escritura, luego llegan las correcciones, la preparación del lanzamiento y, finalmente, la promoción, que es el momento en el que estoy ahora.
Entonces, cada etapa de este proceso tiene su lado positivo. Yo lo asumo siempre, todos ellos, con muchas ganas, desde el principio al final de la novela, todo es muy gratificante.
Algunas historias suyas han dado el salto a la pantalla. ¿Cómo vive ese proceso?
Para mí es muy gratificante. Vivimos, por suerte, un momento excelente para que fluyan los contenidos entre la literatura y las pantallas, entre los libros y desde el sector editorial hasta el medio audiovisual, las series, las películas.
Por un lado, las plataformas, cadenas y productoras están muy atentas a lo que se está moviendo en el sector literario, en la industria literaria y en la literatura.
Por otro lado, desde el sector editorial se está muy atentos a cómo se mueven las cosas en el audiovisual. Y yo creo que ahí ganamos todos, porque los autores cuyas obras consiguen llegar a la pantalla, ganamos lectores, por supuesto, y hacemos que nuestras historias se perpetúen en otro formato distinto.
También las productoras o las cadenas o las plataformas, como decía, consiguen también un contenido que ya tienen la garantía de que va a arrastrar a muchos lectores. Así que, creo que ganamos todos y no perdemos ninguno.
Ahora está en la fase de promoción de la última novela, pero, ¿tiene ya en mente algún nuevo proyecto que nos pueda adelantar?
No, no puedo adelantar nada. Estoy todavía paseando a Cecilia Belmonte, mi protagonista, para que la conozcan los lectores. Es una mujer muy carismática, muy inolvidable, porque la conocemos muy joven, la conocemos siendo todavía casi un animal salvaje que huye de un entorno muy adverso, un humilde entorno social, familiar.
Es víctima de una situación muy dramática y eso la hace huir desde el sureste de España, cruzar el Mediterráneo y trasladarse a Orán, a la Argelia Francesa, como te decía antes.
Vamos a acompañar a Cecilia a lo largo de 35 años de su vida para verla empezar a trabajar, empezar a crecer, empezar a aprender de la vida, a tropezarse, caer, pero después levantarse también, superar las heridas y seguir caminando hacia adelante.
Es una mujer muy carismática, muy valiosa, muy admirable y ojalá guste mucho a los lectores. Y a eso es a lo que me estoy dedicando ahora.
Tengo muchas ganas de llegar a Ceuta y reencontrarme con todos los lectores ceutíes, que me consta que son muchos y siempre, siempre, muy afectuosos.






