Trump lo esperaba y llegó el día D y hora H. Día D" y "Hora H" son términos militares para indicar un momento clave y secreto en una operación, donde "D" significa simplemente "Día" y "H" significa "Hora".
Así lo preparó Trump ante los ojos atónitos de la comunidad internacional y la crónica de un secuestro anunciado.
Fuerzas de Estados Unidos detuvieron en la madrugada al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, en una operación militar en Caracas sin precedentes en América Latina en las últimas décadas. La "Operación Resolución Absoluta". Una operación militar "por tierra, mar y aire", planificada durante meses y ejecutada entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de enero.
Ni corto, ni perezoso el Presidente Trump subió a los secuestrados en un helicóptero.
Hasta el Centro de Detención de Brooklyn, la prisión federal en la que permanecerá mientras se celebra el juicio contra él.
40 muertos se cobró la ofensiva; muertos que no cuentan para nadie, su anonimato es la respuesta del valor de la vida cuando la vida no tiene valor.
Siendo consciente del éxito y de respuestas tibias de la comunidad internacional, las amenazas trumpistas cobran más fuerza que nunca y el nuevo orden mundial ha dado su pistoletazo de salida.
La libertad de los pueblos, los tiranos, la violación de derechos humanos, las hambrunas, los genocidios y todo lo que suceda en otros países, al imperialismo le importa un bledo, dudarlo es ofender a la inteligencia y atentar contra la lógica más aplastante.
En Venezuela hay petróleo; ese es el objetivo. Lo demás es irrelevante. Podremos decir que el mandatario venezolano es el mismísimo Satanás, un dictador, un sátrapa, un narcotraficante internacional; eso es lo de menos pues aunque fuera Jesucristo resucitado la operación hubiera sido la misma.
Otras potencias defenderán sus intereses y podrán plantarle cara a Trump. Nos contarán pitos y flautas pero los motivos de su oposición y enfrentamiento con Trump serán sus intereses. La humanidad, la paz, la justicia, los derechos humanos, las organizaciones internacionales son una milonga, un cuento de buenos y malos en el que los buenos pueden ser los malos y los malos pueden ser los buenos según quién cuente el cuento.
En España la derecha y extrema derecha aplauden con las orejas enarbolando la bandera de la libertad, la izquierda se muestra crítica pero no pondrá en jaque al ejecutivo; lo amenazará con sus arengas, con sus siglas revolucionarias pero seguirá apoyando al gobierno a la hora de la verdad. Pedro Sánchez y sus ministros se han pronunciado diciendo una cosa y la contraria. El ministro de asuntos exteriores " llama a la legalidad internacional" olvidando en un ataque de amnesia lo que hicieron con el Sáhara, apoyando la propuesta marroquí de autonomía como la "base más seria, realista y creíble" para resolver el conflicto, abandonando su histórica posición de neutralidad y respeto al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui. De esto nos enteramos de la noche a la mañana; Sánchez volvió a cambiar de opinión como lo suele hacer habitualmente.
En su cuenta de Facebook Juan Luis Aróstegui resume lo sucedido con las siguientes palabras: 'Veo a muchos ceutíes felices aplaudiendo la detención ilegal de Maduro. Veras como le de a Trump por "regalarle" Ceuta y Melilla a su amigo Mohamed VI, lo que nos vamos a reír todos. Porque el "nuevo orden" es así, sustituye el derecho por la fuerza.. (a lo mejor nos quedamos colgados diciendo que Ceuta es España desde antes que Marruecos fuera un Estado, como si eso a Trump le pudiera importar algo).
¿Qué pasará si el fascismo sigue caminando a pasos agigantados? ¿Qué sucederá si la izquierda sigue dormida en los laureles con las polémicas de los jóvenes y las jóvenas? ¿Qué nos espera?
Vamos a tener un anticipo en las próximas elecciones generales. No sería mala idea nombrar a Trump hijo predilecto de Ceuta y entregarle las llaves de la ciudad en una fiesta sin precedentes.
Si el planeta se vuelve fascista las naciones se devorarán unas a otras y la más poderosa devorará al planeta.
Por lo que pueda suceder, vamos a encargar un manto para la virgen de África con la bandera de los Estados Unidos.







En resumidas cuentas, los EE.UU. más que nunca con el gran dictador que nos gobierna en este tablero de ajedrez tan desordenado, le importa un bledo Europa, y especialmente España, y mucho menos, si pretenden entre Feijóo y Abascal ponerle la alfombra roja a lo "Bienvenido, Mr. Trump (Mr. Marshall)".
El emperador que representa a los dictadores y genocidas, que todos conocemos, ya impuso su impronta, su forma de entender la política exterior, recientemente con su actitud hacia Gaza o Ucrania, reducida en su más expresión de interés particular, mucho más salvaje, y diría yo, descarado que sus predecesores en el Capitolio.
No obstante, nuestros líderes de la oposición, y especialmente, personificadas en las figuras de Abascal o Aznar, deberían pronunciarse sobre la defensa de la herencia hispánica que tanto defienden en las redes sociales, o en sus mítines en contraposición con el legado islámico.
Ahora es el momento, sin lugar a dudas, el idóneo, de expresar a sus fieles votantes, y al resto de la ciudadanía, su interés por defender esa peculiar hispanidad, pero visto lo visto, todo son calentones de boquilla en pleno mitín, y seguirán agachando las orejas, más que nunca ante el sátrapa más poderoso de la historia de la humanidad.
Mejor le preguntemos el futuro de ceutíes y melillenses, al genocida Netanyahu, muy querido por la ultraderecha y temido por la derecha española; y tenga por seguro que tendrá la repuesta exacta al devenir de ambas ciudades.