Quiero hacer pública mi experiencia como madre ceutí que, desde el pasado 11 de diciembre, intenta sin éxito obtener una respuesta del Ministerio de Educación acerca de las becas de Educación Especial de mis dos hijos.
Presenté ambas solicitudes dentro del plazo establecido. Hace unos días recibí la resolución: una de las becas ha sido aprobada con una cantidad que no logro comprender ni justificar, y la otra ha sido directamente denegada por motivos de renta, a pesar de que la situación económica es la misma para ambos menores.
Ante esta incongruencia, el 28 de noviembre me personé en la Delegación del Gobierno para solicitar información. Allí me indicaron que debía presentar una reclamación, cosa que hice el 10 de diciembre, aunque finalmente recibí exactamente la misma resolución, sin explicación adicional.
Desde entonces, obtener información ha sido prácticamente imposible. Si acudes en persona, nadie puede atenderte; y si llamas a la extensión de becas —273494— es cuestión de suerte que respondan. En una de las ocasiones en que logré contactar, se me llegó a decir que había “demasiadas reclamaciones” y que imaginara lo que supondría atenderlas todas presencialmente.
Desde el 11 de diciembre, he realizado numerosas llamadas sin recibir respuesta alguna. Hoy mismo he efectuado siete u ocho llamadas, permaneciendo más de 30 minutos en espera en cada una, hasta que finalmente la llamada se corta alrededor del minuto 35 sin que nadie conteste.
Desesperada, he probado también con la extensión de información general. Una señora muy amable me atendió de inmediato, pero me explicó que desde la unidad de becas no me podían ayudar porque una funcionaria está de baja y la otra, según le llega, podría estar teletrabajando. En cualquier caso, no hay personal disponible, y yo sigo sin una respuesta clara sobre por qué a uno de mis hijos se le concede una beca y al otro no.
Adjunto capturas de las llamadas realizadas y del tiempo de espera para demostrar la falta total de atención y la frustración que esta situación está generando.
Como madre, solo pido claridad, coherencia y un mínimo de atención por parte de la administración que debería velar por los derechos educativos de nuestros hijos.






