La Ciudad Autónoma de Ceuta contará con otra empresa para la gestión indirecta del servicio público de la Escuela Infantil Juan Carlos I, ubicada en la barriada del mismo nombre, en una operación cuyo coste global se sitúa en torno a los cuatro millones de euros.
El contrato tiene por objeto garantizar el funcionamiento integral de un centro que forma parte de la Red de Escuelas de Educación Infantil de primer ciclo de titularidad de la Ciudad Autónoma y que atiende a menores de entre cuatro meses y tres años.
El pliego administrativo define la escuela como un servicio público, educativo y social, sometido a la normativa estatal y autonómica en materia de educación infantil, y establece que la empresa adjudicataria asumirá no solo la atención pedagógica, sino también la organización de los servicios complementarios, la alimentación, la limpieza, la lavandería, el mantenimiento y el conjunto de tareas necesarias para que el centro funcione en las mejores condiciones.
La Consejería de Educación, Cultura y Juventud mantiene la titularidad pública del centro y la supervisión del servicio, mientras que la gestión ordinaria recaerá en la entidad que resulte adjudicataria del concurso. El documento insiste en que todas las prestaciones deberán ajustarse tanto al propio pliego como a los reglamentos e instrucciones que pueda dictar la Ciudad Autónoma.
Un servicio educativo integral para la primera infancia
El texto de la licitación subraya que la escuela infantil no se concibe únicamente como un espacio de custodia, sino como un recurso con plena finalidad educativa.
Entre sus objetivos figuran el desarrollo de la motricidad, el control corporal, las primeras manifestaciones de la comunicación y del lenguaje, la adquisición de pautas elementales de convivencia y el descubrimiento del entorno inmediato.
La organización pedagógica deberá respetar los principios recogidos en la legislación educativa vigente, incluida la consideración del primer ciclo de Educación Infantil como una etapa con valor formativo propio. El adjudicatario estará obligado a desarrollar un Proyecto Educativo de Centro (PEC) basado en una visión plural, integradora y respetuosa con la diversidad cultural y social de Ceuta.
Ese proyecto tendrá que contemplar, entre otros aspectos, la atención a la diversidad, la igualdad efectiva entre niños y niñas, el carácter aconfesional del centro, el periodo de adaptación de los menores, la coordinación entre el personal docente y no docente y la relación permanente con las familias.
También deberá incorporar el servicio de comedor desde una perspectiva educativa, vinculada a la adquisición de hábitos de alimentación, higiene y convivencia.
Horario lectivo y calendario de apertura

La prestación principal será la atención educativa ordinaria, que se desarrollará de lunes a viernes, en días no festivos, entre las 08.15 y las 14.45 horas. El centro abrirá durante once meses al año, de septiembre a julio, conforme al calendario escolar.
El pliego fija además franjas concretas para la entrada y la salida del alumnado. La entrada ordinaria podrá realizarse entre las 08.15 y las 10.10 horas, mientras que la salida se establece entre las 14.00 y las 14.45 horas. Solo en casos excepcionales, debidamente justificados y comunicados al centro, se permitirá el acceso fuera de ese horario.
Durante el mes de agosto la escuela permanecerá cerrada. Ese periodo se destinará a la limpieza general de las instalaciones y del mobiliario, así como a los trabajos de mantenimiento que no puedan ejecutarse con normalidad durante el curso.
Comedor, aula matinal y aula vespertina
Uno de los apartados más desarrollados del pliego es el relativo a los servicios complementarios, cuya prestación será obligatoria para la empresa adjudicataria aunque su utilización sea voluntaria para las familias. Entre ellos destacan el comedor, el aula matinal y el aula vespertina.
El servicio de comedor y cocina incluirá la elaboración y el servicio del almuerzo para el conjunto del alumnado, así como el desayuno para los menores que utilicen el aula matinal. Los alimentos deberán prepararse dentro de las instalaciones del centro y ajustarse a criterios de equilibrio dietético, contemplando alergias, intolerancias u otras necesidades específicas.
El horario previsto para el desayuno será de 08.00 a 08.15 horas, exclusivamente para usuarios del aula matinal, mientras que el almuerzo se servirá entre las 11.45 y las 13.00 horas, con los turnos que resulten necesarios según el número de comensales.
Por su parte, el aula matinal funcionará de 07.30 a 08.15 horas y el aula vespertina de 14.45 a 15.10 horas. El pliego justifica estos servicios como una herramienta para facilitar la conciliación laboral y formativa de las familias, especialmente en aquellos hogares en los que ambos progenitores trabajan, estudian o tienen necesidades organizativas específicas.
La denegación de estas prestaciones, añade el documento, deberá estar motivada por escrito y comunicarse a la Consejería de Educación, Cultura y Juventud, que podrá revisar la decisión y dejarla sin efecto si lo considera oportuno.
Capacidad máxima de 142 plazas
La escuela dispondrá de nueve aulas y una capacidad máxima de 142 plazas escolares para menores de entre cuatro meses y tres años. La distribución inicial prevista es de una unidad para alumnado de 0 a 1 año, dos unidades para 1 a 2 años y seis unidades para 2 a 3 años.
El pliego precisa que esa organización responde a las ratios fijadas por la normativa estatal, aunque la Ciudad Autónoma se reserva la posibilidad de modificar el número de unidades o la agrupación por edades para adaptarse a la demanda existente y mantener una oferta equilibrada.
En todo caso, la Administración deberá garantizar al menos una unidad de cada nivel y comunicar, siempre que sea posible antes del periodo ordinario de matriculación, cualquier cambio que afecte a la organización del centro.
Exigencias pedagógicas y de gestión
La futura concesionaria tendrá que presentar, además del PEC, una programación general de curso, un Reglamento de Régimen Interno, la organización horaria del personal, un Plan Anual de Centro y los documentos específicos de atención a la diversidad y necesidades educativas de los alumnos.
El reglamento interno deberá recoger cuestiones tan diversas como la distribución del personal, los horarios, los protocolos de mantenimiento, las salidas del alumnado, las normas de funcionamiento y los procedimientos de actuación ante incidencias. Su redacción definitiva necesitará la aprobación de la Consejería.
La empresa adjudicataria también estará obligada a disponer de personal suficiente y cualificado para cubrir la atención educativa, el comedor, la limpieza, la lavandería, el mantenimiento y el resto de servicios asociados al funcionamiento diario del centro.
Relación con las familias y participación escolar

Otro de los ejes del pliego es la participación de las familias. El centro deberá celebrar al menos una reunión al inicio y otra al final de curso con los padres y madres de cada unidad, además de entrevistas individualizadas cuando sean necesarias.
Se exige igualmente un sistema de comunicación diaria, mediante libreta de seguimiento u otro soporte equivalente, para informar sobre la alimentación, el descanso, el estado general del menor y cualquier incidencia relevante, así como para recibir observaciones de las familias.
La escuela contará además con Consejo Escolar, con las competencias previstas en la legislación educativa, y se promoverá la creación de una asociación de padres y madres para reforzar la implicación de las familias en la vida del centro.
Posibles actividades de tarde
El pliego abre la puerta a que la entidad gestora amplíe el uso de las instalaciones una vez finalizado el aula vespertina, mediante actividades escolares o lúdicas complementarias en horario de tarde. Estas iniciativas podrán dirigirse tanto al alumnado matriculado como a otros menores de hasta diez años y a sus familias.
Su puesta en marcha requerirá la autorización previa de la Consejería de Educación, Cultura y Juventud, y el documento fija un límite claro: ningún alumno podrá permanecer en el centro más de ocho horas diarias.
Con esta previsión, la Administración pretende compatibilizar el uso educativo del edificio con nuevas actividades de apoyo a las familias y al entorno vecinal, sin alterar el régimen ordinario de la escuela infantil.
Supervisión pública y admisión del alumnado
Aunque la gestión se externaliza, la admisión del alumnado seguirá sometida a la normativa y a las resoluciones de la Consejería de Educación, Cultura y Juventud. La escuela deberá ajustarse a los procedimientos oficiales de preinscripción y matrícula establecidos por la Ciudad Autónoma.
La Administración conservará, además, las facultades de control sobre el servicio, la aprobación de los documentos básicos de funcionamiento, la ratificación de posibles cambios horarios y la supervisión de la calidad de la atención prestada.
En definitiva, la licitación configura un modelo de gestión privada bajo control público, en el que la Ciudad mantiene la dirección educativa y la garantía del servicio mientras la empresa adjudicataria asume la prestación diaria.
Una inversión relevante para la conciliación y la educación temprana
La inversión cercana a los cuatro millones de euros sitúa esta contratación entre las actuaciones de mayor peso económico vinculadas a la educación infantil en la ciudad. El objetivo declarado es asegurar la continuidad de un recurso que combina atención educativa, apoyo social y medidas de conciliación para decenas de familias de la barriada Juan Carlos I y de la ciudad.
El pliego pone el acento en que el servicio deberá prestarse con criterios de calidad educativa, seguridad, alimentación saludable, inclusión y coordinación con las familias, reforzando el papel de la escuela infantil como primer espacio educativo y comunitario para los menores.
Si el procedimiento culmina conforme a lo previsto, la nueva adjudicación permitirá mantener operativa una infraestructura con capacidad para 142 niños y niñas, dotada de nueve aulas y de un conjunto de servicios complementarios destinados a facilitar la vida cotidiana de las familias ceutíes y a garantizar una atención integral desde los primeros meses de vida.






