Torrado ha triunfado. El haber gestionado la llegada de cientos de rusos en plenas fiestas navideñas hizo que Ceuta las celebrara de otra manera. La alegría en las calles era la tónica, el ambiente incomparable y eso debe tener su respuesta en un claro reconocimiento al acierto que, en este asunto, ha tenido el presidente de la Autoridad Portuaria y su equipo. Sí es cierto que para posteriores visitas hay que cambiar la forma de trabajar en una ciudad que quiere vivir del turismo. No es de recibo que ayer, día de Navidad, viéramos a decenas de rusos paseando por calles vacías y comercios cerrados. Algo que se repetirá hoy. No puede gestionarse la llegada de unos turistas que quieren gastar en Ceuta para ofrecer una ciudad que no responde de igual forma. Los esfuerzos, si vienen de ambos lados, paren éxitos. Y nada hay más triste que contemplar un turismo que quiere gastar pero se topa con una Ceuta cerrada por Navidad. ¿Está la ciudad preparada para el turismo que tanto anhelamos? Se ha visto que no.





