Los presupuestos de la Ciudad Autónoma para el año que vienen, además de ser austeros, como toca en unos momentos tan difíciles de crisis económica, no pueden ser más realistas. Desde la Consejería de Hacienda, siguiendo las instrucciones del presidente Vivas, se ha logrado frenar en lo máximo posible la rebaja de los gastos e ingresos. En primer lugar, hay que destacar la responsabilidad de volver al equilibrio financiero, renunciando voluntariamene a los doce millones que suponen no acogerse al déficit que está permitido por ley. Luego, la confirmación de la promesa de no incrementar la presión fiscal y todo ello manteniendo las tres acciones que caracterizan a este gobierno: el impulso inversor, el gasto social y la mejora de los servicios públicos. Junto con otros flecos importantes como la obtención de dieciseis millones de ingresos adicionales, o la rebaja de un cuatro por ciento en el apartado de Recursos Humanos, sin olvidarse que se dejarán de percibir veintiún millones de euros durante todo el año. Junto con una rebaja del 44% en el endeudamiento de un año en relación con el otro.





