Para esta noche a las doce está previsto el inicio de la campaña electoral. Será el pistoletazo de salida para siete formaciones políticas que ofrecerán a los ciudadanos sus propuestas de cara a los próximos cuatro años. Lo cierto es que hemos tenido una precampaña, ya de por sí bastante larga, donde las descalificaciones han estado a la orden del día. Por supuesto que, a lo mejor no es comparable con otras poblaciones parecidas a la nuestra, pero aquí estamos acostumbrados desde hace unos años a la mesura y preferimos seguir en ese camino. Pues bien, todos los partidos están obligados a debatir, a confrontar sus ideas, a confrontar sus programas, a analizar el trabajo que han hecho unos y otros, pero no a insultarse. La clase política está suficiente deteriorada por culpa de sus propios protagonistas como para que se continúe añadiendo más carnaza que al final desemboque en una mayor abstención en una ciudad ya de por sí abstencionista.





