Puede parecer, si alguien se queda solo con el titular, que tenga algo contra los militares. Ni mucho menos. Pero llama la atención la apuesta que el PP está haciendo al elegir a profesionales del ámbito castrense para llevar la dirección de áreas sensibles. Ya lo hizo con el CETI, fue de hecho el primero de los gestos populares nada más desembarcar en el Gobierno central: situar en la cúpula directiva de los centros de ambas ciudades a militares. La consecuencia de estas órdenes la estamos viendo día tras día: han blindado los centros de estancia temporal hasta el punto de desdibujarlos y alejarlos de la ciudadanía, todo lo contrario a lo que venían siendo hasta ese momento.
Ahora dan el paso con la Policía Local. La Ciudad confirmó ayer lo que ya se sabía: que un militar iba a estar al frente del cuerpo municipal. El presidente de la Ciudad quería que fuera así. Da igual las explicaciones que haya dado el portavoz del Gobierno ante los medios de comunicación, la elección de Vega Murcia estaba más que definida desde hace semanas. Llevar las riendas de una Unidad castrense nada tiene que ver con el mando de una Policía Local como la de Ceuta, pero el PP ha decidido que sea así siguiendo las mismas directrices que en el CETI.
Aquí no queda la cosa. No se ha dicho todavía pero se quiere nombrar un director general para Gobernación que será... ¡bingo!, otro militar. Las políticas populares seguirán en la misma línea de extrapolar mandos castrenses a ámbitos puramente civiles, confundiendo con premeditación áreas que nada tienen que ver. Desde el momento en que se incluyó la posibilidad de que militares optaron a llevar las riendas del Cuerpo municipal ya se tenía prevista esta inclusión porque es la apuesta que el propio partido quiere marcar.
Tras su toma de posesión el 5 de enero, Vega tendrá que dar un giro radical a una Policía Local que está necesitada de una reestructuración inmediata. Los sindicatos no se han posicionado públicamente sobre esta decisión, quizá esperen a los cambios que se irán viendo poco a poco, al tipo de Policía que se querrá desarrollar en el seno de un Cuerpo en el que las propias formaciones sindicales terminan teniendo más poder que los mandos.





