Los tres cabecillas de los altercados que tuvieron lugar en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) el día del partido de la eliminación de Ghana durante la pasada Copa del Mundo de Sudáfrica fueron puestos ayer en libertad.
Los hasta ayer reos, que habían ingresado en prisión preventiva tras las lesiones que causaron a cuatro vigilantes de seguridad, se conformaron con el contenido de las acusaciones vertidas por el ministerio fiscal. Esto propició que las penas fueran reducidas hasta un año de prisión. Los tres estaban acusados de un delito de atentado contra la autoridad y tres faltas de lesiones cada uno, además de una falta de daños para otro de ellos. La condena final quedó en un año de prisió por el delito y una multa por las faltas de lesiones. La falta de daños acarreó una multa añadida.
Al tratarse de una pena inferior a dos años de cárcel y carecer los imputados de antecedentes penales, no tendrán que cumplir pena de prisión. Sin embargo, en el caso de que en el transcurso de dos años alguno de ellos cometa un delito y sea condenado por él, deberá cumplir ambas penas: la suspendida y la nueva. Al tratarse de personas insolventes no tendrán que abonar la cuantía.
El enfrentamiento tuvo lugar el día 2 de julio y comenzó a las 21.15 horas, cuando un vigilante de seguridad recriminó a uno de los inmigrantes que estuviera consumiendo hachís. El recriminado se encaró al vigilante, y entonces comenzaron los altercados, en el que cuatro vigilantes de seguridad salieron heridos. Uno de ellos, el más grave, presentó policontusiones con una más fuerte en la mano derecha, que tardó 12 días en sanar. el resto también sufrieron contusiones ocasionadas por los golpes recibidos, aunque de menor gravedad. Además del primero, el que presntó mayor gravedad fue otro que tardó 10 días en sanar y los tres primero estuvo impedido.
La algarada que se formó fue tal que el director del CETI, Carlos Bengoechea, se vio obligado a llamar a la Policía Nacional, que intervino con celeridad en el centro. Gracias a los efectivos antidisturbios del cuerpo, que efectuó varios disparos al aire, se evitó que se produjera un motín y que quienes habían comenzado la revuelta consiguieran que llegara a más.
La revuelta se causó por varios motivos. Uno de ellos, el pique existente entre cameruneses y ghaneses. Otro de ellos, la desesperación entre varios de los internos en el CETI debido a que llevan más de tres años recluidos. Otro, según se indicó pocos días después de la revuelta, por la reticencia a acatar las normas por varios de los inmigrantes que residen en el centro.
El último incidente, en el año 2000: El CETI llevaba diez años sin registrar incidentes de este tipo. El último de estas características tuvo lugar en el año 2000, cuando un grupo de iraquíes protagonizó una algarada de similares características. Desde entonces, se han vivido diez años de relativa tranquilidad, y los incidentes y conflictos relacionados con este centro han tenido otro cariz, relacionado sobre todo con la negativa que reciben los inmigrantes a moverse libremente por el territorio peninsular español.
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