El impacto de la campaña navideña es dispar. No ven suficiente iniciativas, como la Noche en Blanco y quieren soluciones.
La campaña navideña suele ser una etapa fuerte en la facturación de los comercios ceutíes. Pero el impacto de las compras de regalos está siendo dispar en los establecimientos de nuestra ciudad. Algunos están haciendo buena caja, pero otros, a pesar de ver a los ciudadanos echarse a la calle, ello no quiere decir que entren en los comercios locales a hacer sus compras y encargos. Por ello, piden a la Ciudad Autónoma e incluso a la Cámara de Comercio una mayor implicación para incentivar el consumo local de nuestra ciudad.
Algunos de estos comerciantes opinan que iniciativas, como la recientemente celebrada Noche en Blanco, son positivas si bien insuficientes para ‘alegrar’ el consumo interior en Ceuta. Consideran que se deben adoptar medidas que tengan un efecto más prolongado en el tiempo. Por ejemplo, los aparcamientos públicos en el centro de la ciudad, creen que tienen precios muy altos, que echan para atrás a los clientes a la hora de acercarse al centro y hacer ahí sus compras. Por ello, proponen que se adopten medidas para abaratar el coste del parking y así los clientes puedan invertir más tiempo en comprar y consumir en el centro de la ciudad. Además, podría buscarse fórmulas para combinar la estancia del aparcamiento con compras en algunos comercios, a través de algún tipo de acuerdo de colaboración. Los comerciantes están dispuestos y no existirían ‘pegas’ a iniciativas como éstas.
Y es que para algunos la campaña navideña no está siendo positiva en lo tocante al consumo local. A pesar de que, si bien tímidamente, la economía se va recuperando, lo cierto es que los comerciantes perciben que los ceutíes al contar con más dinero en el bolsillo optan por pasar las fiestas navideñas fuera de nuestra ciudad. Este pequeño éxodo viene, además, favorecido porque este año las principales fiestas, Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Año Nuevo caen cerca del fin de semana, actúan a la práctica a modo de puentes.
Así las cosas, los comerciantes perciben menos gente en las calles que en otros años. Ello implica que estos ceutíes hagan sus compras en la península y no en nuestra ciudad. Por ello, insisten, en que es necesario adoptar medidas para incentivar el consumo en nuestros comercios, especialmente, en aquellos pequeños establecimientos, generalmente familiares, las tiendas de toda la vida.
Dificultades añadidas
Son estos pequeños empresarios los más afectados por estas especiales circunstancias a las que se suman la competencia del mercado frente a las grandes marcas comerciales instaladas ya en nuestra ciudad. En consecuencia, echan en falta un mayor apoyo por parte de las instituciones locales para estos pequeños establecimientos, que son también los que generan puestos de trabajo, especialmente, en estas fechas.
Otros comerciantes explican a El Faro que nuestra ciudad también depende de la clientela foránea. El encarecimiento de los billetes del barco es un hándicap a la hora de atraer a peninsulares a nuestra ciudad y el cliente marroquí encuentra dificultades a la hora de cruzar la frontera.
Algunos cifran en un 80% la dependencia de los establecimientos ceutíes de este tipo de clientes que vienen a dificultar aún más la propia supervivencia del tejido empresarial de la ciudad. También consideran que nuestros responsables en la Administración local y central deben hallar soluciones. “Algunos clientes nos llaman desde la frontera pidiéndonos que guardemos la mercancía para cuando puedan cruzar la frontera porque después de dos horas de espera, muchos desisten y se dan la vuelta. Y aquí tenemos en el almacén los pedidos parados hasta que puedan venir a por ellos”, comenta a El Faro uno de los comerciantes del centro de la ciudad que se ve afectado por estas circunstancias.
Otros establecimientos optan por ampliar sus horarios de apertura al público. Ello favorece a sus clientes del otro lado de la frontera que, en no pocas ocasiones logran cruzarla y llegan a su establecimiento a las 14:00 horas. “Lo hacemos para que puedan venir a comprar y les atendemos encantados porque, hay que reconocer que la frontera, a veces, da pena”, comenta una dependienta a este diario.






