Este ha sido es eslogan de la campaña para promocionar el turismo en Ceuta. Con un coste de dos millones de euros se trata de promocionar Ceuta como destino turístico distinto a otros, proyectar la imagen de la ciudad y su atractivo para los visitantes: difundir la imagen de Ceuta situándola como un destino turístico “emergente, dinámico y exótico incidiendo en la cultura, historia e identidad social”.
Se hace hincapié en los siguientes aspectos: un destino que no se visita con frecuencia, la mezcla cultural , la posición geográfica, naturaleza, paisajes, gastronomía...
La imagen idílica de Ceuta abandonada de la mano de Dios.
Entiendo que la publicidad es vender un producto, destacar la calidad, la singularidad, el precio, etc... ¿Y por qué Ceuta no se llena de turistas? ¿Qué sucede? ¿Cuál es el problema para que la ciudad no se haga atractiva para pasar tres días y saborear por tierra, mar y aire la perla del mediterráneo. ¿Qué falla?
Precio de los barcos, alojamientos caros, imagen que se tiene fuera de nuestra tierra...
¿Cuántas veces y por qué motivos hemos salido en los medios de comunicación? Zafarrancho de combate en la asamblea, la serie ‘El Príncipe’, la corrupción en las instituciones, el CETI saturado, la droga incautada, los seres humanos que pierden su vida intentando llegar a la costa, los cadáveres anónimos devueltos por el mar, los problemas en la frontera, el mayo de 2021, con la entrada de más de 10.000 personas por los espigones del Tarajal.
No saben los futuros visitantes de nuestra ciudad del paro, del precio de la vivienda, del nulo sector empresarial, de las calles sucias, de los gatos ferales desamparados, de la basura en las playas, de los escombros arrojados en el monte Hacho, de la falta de médicos, de la plaga de cacas de perro, del umbral de la pobreza, de incierto futuro, de los chanchullos del Ayuntamiento, de los casos de corruptelas en las oposiciones, del " quien no tiene padrino no se bautiza, del racismo encubierto, de los barrios de primera, de segunda y de tercera, del derroche de dinero público, de los comercios locales que cierran sus puertas..
Eso lo sabemos todos. Incluso con nombres y apellidos, pero nunca pasa nada, poca gente denuncia y muchas reivindicaciones van al cubo de la basura.
Llevo 22 años viviendo en Ceuta y, salvo mis padres, no he conseguido que nadie pisara nuestra tierra, incluso a gastos pagados.
Queremos a Ceuta, luchamos por ella, pensamos en la inmensa cantidad de posibilidades...pero la realidad es testaruda y no querer verla es negar la evidencia.
Demasiadas heridas abiertas, demasiado inmovilismo, demasiada desconfianza y demasiada tristeza cuando vemos a nuestros jóvenes marcharse para volver de visita.
¡ Lo raro es venir!






