Parece increíble que unas dependencias destinadas a los escolares ceutíes puedan dejarse de la mano del servicio de limpieza durante el periodo estival de tal manera que hasta los cadáveres de cientos de insectos alfombren sus suelos, eso sin contar el resto de suciedad acumulada por la inactividad de la empresa adjudicataria que hasta el día 1 de septiembre no volverá a derivar a los empleados de limpieza. Está claro que la jugada puede estar bien planteada: una adjudicación para todo el año y un despido de la plantilla durante los meses de verano para ahorrar salarios y pagos a la Seguridad Social. Y no es la primera vez que se produce esta dejadez de funciones, en 2008 se veían venir los primeros coletazos de estas intenciones cuando se redujo el personal de tres a uno. El pasado año ya se retiró totalmente el servicio, mientras que este apunta al mismo camino. Y mientras la Ciudad hace la vista gorda sin tomar cartas en el asunto.





