Muchos de ellos están llegando al límite. Son subsaharianos que pasan los días escondidos en los montes de Marruecos esperando el momento de sortear el vallado para cruzar a Ceuta.
Se ocultan para que, en el lado marroquí, no los detengan en las batidas que están llevando a cabo. También para evitar que los detecte la Guardia Civil en el salto, que intenta coincidir con las jornadas de intensa lluvia y viento.
Los que llegan mojados, en muchas ocasiones descalzos e incluso sin camiseta se esconden entre las malezas antes de emprender rumbo al CETI. El problema es en ocasiones ese descanso deja de ser momentáneo para transformarse en mortal.
En los últimos 15 días han muerto 3 subsaharianos cuando habían cruzado a Ceuta. Presentaban hipotermia, murieron de frío. Uno el 25 de enero en el entorno de la valla, otro el 29 de ese mes en el arroyo de Calamocarro, y el último, este pasado domingo cerca del fuerte de San Francisco de Asís.
Esos son los localizados porque o bien guardias civiles o bien ciudadanos que pasaban por esa zona los vieron. Sus llamadas alertaron de las muertes. Esto es lo que oficialmente se conoce, pero puede que la realidad sea mucho más dura.
En otras ocasiones esas llamadas sirven para salvar vidas. Esta tarde, un ceutí se encontró a un joven subsahariano exhausto, derrotado en García Aldave, mojado, sin fuerzas y descalzo.
Le echó lo único que tenía a mano para darle cierto calor, un parasol de coche. Después llamó al 112. Ha sido a las 18:30 horas. Pasadas las siete de la tarde, una ambulancia de la Cruz Roja lo recogía para trasladarlo al hospital.
Allí están llegando muchos subsaharianos tras saltar la valla con heridas en manos, en las piernas, en los pies… o incluso en el rostro tras caerse de la parte más elevada del vallado. Llegan también con fracturas, con hipotermia, en situaciones cada vez más extremas.
La permeabilidad de una valla obsoleta se ha convertido en la vía de pase para los grupos de subsaharianos que se acercan a los montes marroquíes para asentarse en el lugar y esperar el salto.
La mayoría cruza la valla, pero también hay quien lo intenta a nado. En diciembre de 2025 murieron dos chicos ahogados. A otros, también subsaharianos que siguieron esa vía, se les ha perdido la pista tras adentrarse en el mar.
Los que llegan por sus propios medios al CETI lo celebran, sus compañeros graban en vídeo ese momento, pero otros tantos quedan atrás. Cuando saltan la valla alcanzan un lugar desconocido, buscan esconderse entregándose a una trampa mortal. El hallazgo de sus cuerpos sin vida refleja la parte más dura de esos periplos migratorios que tienen a Ceuta marcada en la ruta.
Las oenegés han advertido de esta situación. Ca-minando Fronteras lo ha recogido de hecho en el último informe publicado en el que alude, además, a los fallecidos al otro lado de la valla y a las condiciones extremas en las que se producen esos cruces.
Aludió a las muertes de subsaharianos en concreto en el vallado, pero en zona marroquí, que nunca trascendieron a conocimiento de los medios de comunicación hasta la difusión de este estudio.
En concreto, la entidad social cifró 3 muertes en la valla. “Durante este periodo nuestro observatorio ha documentado tres personas fallecidas en la valla de Ceuta: dos de nacionalidad sudanesa y uno camerunesa”.
Inmaculada Guil ha llevado la defensa del agente de la Policía Local de Ceuta que…
Casi a las doce de la noche, el veredicto del Jurado indicaba que el policía…
Cuatro años para hacer justicia. Cuatro largos años marcados por los sinsabores emanados de un…
La Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE) seguirá liderada por Arantxa Campos tras imponerse en…
Oreo es un joven canino que representa el final de un largo capítulo y el…
La visita oficial de la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja…