Adelanto mi opinión de que la lectura de esta oportuna obra resultará interesante y clarificadora a quienes se preguntan sobre la peculiaridad de la aportación evangélica, eclesial y social del papa León XIV en la época actual de la Iglesia y del mundo. Parto del supuesto de que serán muchos los creyentes y los demás ciudadanos que son conscientes de la gravedad y de complejidad de los problemas ideológicos, sociales, económicos y políticos actuales, y que se estén preguntando sobre la posible aportación de este papa para proporcionar luz.
Mi primera impresión ha sido la claridad con la que Juan Vicente Boo traza el perfil humano, cristiano y sacerdotal de Robert Prevost, un estadounidense que, con una preparación intelectual como matemático, teólogo y jurista, ocupa la sede de Pedro, en unos momentos de seria incertidumbre, de inestabilidad global, de pérdida de referentes y de una revolución digital de consecuencias imprevisibles.
Tras recordar con detalles la trayectoria misionera mundial como prior general de la Orden de los Agustinos y su trabajo en el Vaticano, analiza detalladamente su perfil humano y su compromiso cristiano demostrado en su dilatada experiencia pastoral como misionero que ha recorrido 46 países. Explica con claridad cómo ha transmitido un mensaje moral ante las crisis internacionales como, por ejemplos, las actuales guerras, la desinformación, los nacionalismos e imperialismos, las amenazas nucleares y el sabotaje del derecho internacional.
A mi juicio, sin embargo, es aún más valioso el análisis de su mirada esperanzada sobre el futuro de la Iglesia que, aunque el diagnóstico es realista, identifica las señales positivas como, por ejemplo, la manera con la que los jóvenes buscan el sentido de sus vidas, las mujeres van alcanzando un mayor protagonismo, la profundización en las devociones populares, el cultivo de la vida interior y la convergencia en la caridad como centro de la misión cristiana.
Este retrato biográfico, espiritual, social y geopolítico de León XIV puede ser un punto de partida serio para interpretar las claves de un cambio de época que ofrece una respuesta cristiana a las grandes heridas de la soledad, de la mentira, de la violencia, de la deshumanización y, por supuesto, de la esperanza.
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