Una treintena de niños participan en el Santuario de la Patrona a la Misa de Infantes, que data de 1953
Era un día señalado y en la mirada de la treintena de niños que participaron la Misa de los Infantes, se vislumbraba, se notaba a metros la ilusión por leer extractos divinos en recuerdo del día en que fue entregado Jesucristo por sus padres al anciano Simeon para ser presentado ante Dios en el Templo de Jerusalén.
Siempre bajo la supervisión y la mirada tranquilizadora del vicario Juan José Mateos, los pequeños (de edades comprendidas ayer entre seis años, el menor, y quince, el mayor) iban superando los peldaños para, ya a los pies del altar de la Patrona, Nuestra Señora de África, proceder a una lectura que habían ensayado en los días previos y que, tal ver por este motivo, sonó magnífica. Sentados o de pie, familiares, amigos o fieles ceutíes seguían con devoción el oficio religioso.
Eran las doce del mediodía y el tiempo iba transcurriendo como llevado en volandas por la paz y el espíritu, como había dicho el propio Mateos en la misa previa. Así, el acto fue embriagando a los presentes, una ceremonia organizada e impulsada por la Cofradía de Caballeros, Damas y Cortes de Infantes de Santa María de Africa, cuyos hermanos han dedicado esfuerzos en mantener viva la tradición hacia la Patrona entre los más pequeños.
Respecto al acto, cabe destacar que, bajo el nombre de La Corte de Infantes, se trata de un organización dentro de la citada cofradía de los hermanos más pequeños de la corporación que se constituyó en el año 1953 con el fin de llevar a los niños desde su más tierna edad al conocimiento de la Patrona y Alcaldesa Perpeuta, dándose entrada en el año 1967 a las niñas como miembros de dicha asociación.
Precisamente fue una chica la primera en realizar ayer una lectura, un punto de partida para que los demás niños procedieran a entonar sus extractos con una asombrosa calma, fruto, qué duda cabe, de la tranquilidad que otorgan los buenos sentimientos.








