José Luis Gómez Barceló y Salvador Jaramillo analizaron nuestras principales fiestas, manteniendo que todas ellas gozan de buena salud, pero que se les debe prestar más cariño.
Las tradiciones de Ceuta. Un patrimonio para guardar de generación en generación. La necesidad de un pueblo por respetar sus costumbres más ancestrales que, al final, sirven para proyectar su propio futuro. Esta semana, en el programa El Debate, de Faro TV y Cope Ceuta, hemos realizado un repaso a todas nuestras tradiciones, de la mano de José Luis Gómez Barceló, cronista oficial de Ceuta y de Salvador Jaramillo, ex-viceconsejero de Festejos en dos etapas distintas.
Nuestros dos contertulios coincidieron en señalar que, desde su parecer, las tradiciones de Ceuta se cuidan y como reconocía el mismo José Luis Gómez Barceló, “luego si hablamos de una a una, es cierto que dependiendo cuál sea hay más participación popular o menos”. Mientras Jaramillo aludía a que también se le podía dar a las tradiciones más mimo y cariño y de manera principal indicaba que “los responsables de su cuidado son, por un lado, los ciudadanos, pero también deben implicarse las instituciones”.
Carnaval
Para Gómez Barceló, el Carnaval ceutí ha tenido tres épocas distintas. Los primeros conocimientos se van a la segunda mitad del siglo XIX, luego en la década de los años 20 y 30 donde era un Carnaval más vivo y activo, más popular y político. Y la tercera época, la que se inicia a partir de los años 80, tras la recuperación de la democracia, donde la ilusión era el principal motor. Cuenta como los Carnavales en el Cuartel del Revellín eran muy distintos a los actuales y, desde su punto de vista, se echa de menos no haber recuperado el Teatro Cervantes. Desde su punto de vista, el Carnaval de calle goza de buena salud, pero entiende que por otro lado el Auditorio no es el lugar idóneo para las agrupaciones porque quienes allí acuden “necesitan más espacio. Por supuesto, que esta fiesta haya vuelto al centro es un acicate. Tuvo su momento bajo, pero ahora se está recuperando esa vida carnavales en la calle”.
Mientras, Salvador Jaramillo destaca que hay una diferencia entre Ceuta y Cádiz en Carnavales y es que, en la Tacita de Plata, los niños maman las fiestas desde que nacen. Sigue el mismo tono empleado por Gómez Barceló al asegurar que no entiende que se construyera un teatro para tan pocas personas y también habla de que se debía haber recuperado el Teatro Cervantes. Se define como partidario de no dividir el Carnaval en tres fines de semana, sino concentrarlos en una sola desde lunes o martes hasta domingo y donde ahí se incluya tanto el festival de agrupaciones, las fiestas en los colegios, la Mejilloná, la Cabalgata y el Entierro de la Caballa.
Gómez Barceló defiende que debería existir un concurso infantil para agrupaciones porque una “tradición pasa de padres a hijos y se consolida cuando se llega a la tercera generación”. Una definición por parte del cronista oficial muy certera sobre en qué consiste la propia tradición.
Semana Santa
El cronista reconoce la Semana Santa ceutí tiene un componente artístico y religioso que se puede codear con otra de la Península y que por esa riqueza y número de imágenes, cuando se decidió dar el paso de ruedas a cuadrillas, “hacen falta muchas para llevar todos los tronos y coincide con que muchos ciudadanos aprovechan estos días para marcharse de vacaciones a la Península”. De todas maneras es optimista, porque la puesta en marcha de un campus universitario en Ceuta entiende es positivo para que los jóvenes prefieran quedarse aquí a estudiar y no marcharse fuera, “por lo que puede ser un punto de inflexión para que contemos con más jóvenes dispuestos a ser costaleros”.
Otro punto problemático para la Semana Santa es la circunstancia que comenzó a vivirse a partir de mediados de los ochenta, cuando todas las Cofradías se quedaron sin las bandas de músicas militares y entonces sus presupuestos se encarecieron al tener que contratar agrupaciones que vienen desde la Península.
Salvador Jaramillo, que es un ferviente admirador de la Cofradía de los Remedios, dijo que se debería realizar un día algún homenaje a Pepe Remigio por lo que significó de personas que mantuvo durante muchos años el peso de gran parte de la Semana Santa ceutí. Además, igualmente alude a que el descenso de población de origen europeo también influye. Defiende, por otro lado, que la Semana Santa caballa debería tener algún toque especial que la diferencia de Sevilla, como existía con anterioridad. También se abordó la posibilidad que la Junta de Hermandades y Cofradías creara una escuela de costaleros o que pudieran participar cristianos de origen subsahariano.
Las actuaciones en los festejos patronales fue otro de los temas abordados, no en vano, tanto Gómez Barceló como Jaramillo entienden que la definición de la vida de las casetas al estilo sevillano funciona. El ex-viceconsejero no comprende las razones por las cuales la Feria se ha quedado algunos años sin cantantes y, sin embargo, se ha hecho un esfuerzo económico para los Veranos de las Murallas Reales, “cuando resulta que las fiestas patronales han sido siempre el referente”.
Para Gómez Barceló, los graves problemas para las asociaciones que antiguamente traían actuaciones a la Feria se inicia a partir de los años 80, “pero lo mismo sucedía en toda España, ya que las administraciones comenzaron a pagar cantidades ingentes por los artistas y las asociaciones privados no podían competir”. Es lo que le sucedió, por ejemplo, a la Hípica o al Centro de Hijos de Ceuta, en concreto. Si se muestra partidario de la decisión que se adoptó de reducir los festejos patronales de nueve a cinco o seis días.
Otras fiestas ceutíes
Tres festividades entre los meses de mayo y junio: Cruces de mayo, San Antonio y San Juan. Gómez Barceló alude a que las Cruces de Mayo es una fiesta reciente en Ceuta, a partir de los años 90, porque antes, las únicas noticias de su existencia se concretaba en determinados patios de familias procedentes de Córdoba. Entiende que ha funcionado bien, porque estas Cruces de Mayo han vertebrado la sociedad como un punto de encuentro y que, luego, a pesar de la polémica sobre la competencia desleal, también han servido para ayudar a las Cofradías. Referente a San Antonio puso su inicio en el siglo XVI y entiende que es una romería que siempre contará con participación popular. Sobre San Juan aludió a que aunque han existido referencias tanto en el siglo XIX como en los tiempos de la II República, de unos veinte años a esta parte se ha producido la verdadera eclosión.
Mientras, Salvador Jaramillo comentó que las Cruces de mayo contaban con una gran participación gracias a las ayudas que ofrecía la Viceconsejería de Festejos, pero que al reducirse las mismas como consecuencia de la crisis económica, seguramente, se ha mermado la participación. En el caso de San Antonio se muestra partidario de que la procesión del Santo se produzca en sábado para que pueda existir una mayor participación popular. Se muestra entusiasmado con la fuerza con la que la Noche de San Juan ha irrumpido dentro del calendario de fiestas de Ceuta. Incluso, señala que somos una sociedad que hace gran parte de la vida diaria en la calle, gracias al buen tiempo que nos acompaña normalmente y que éso invita a convivir con los demás. Lo cierto es que entiende que han sido los ciudadanos los que han dado la fuerza a San Juan.






