La Cofradía del Santísimo Cristo de la Encrucijada y María Santísima de las Lágrimas no vivió este Jueves Santo la mejor de las salidas procesionales. El paso de palio tuvo varios problemas y finalmente tuvo que ser ayudado por varias personas desde el exterior para poder llegar a su templo cerca de las dos de la madrugada.
Las Lágrimas salía desde la iglesia de San José después de varios años y desde la salida ya empezaron los problemas. Un farol del candelabro de cola se rompió en la primera revirá, una vez que el paso estuvo en la calle. Seguidamente la corona de la virgen se cayó y se la tuvieron que colocar posteriormente.
A todo esto, los costaleros iban a buen ritmo a pesar del largo recorrido que tenían que atravesar. Pero el tiempo se le empezaba a echar encima, ya que tenía que entrar en carrera oficial a las 20:35 horas.
Cerca de la casa de Hermandad del Medinaceli se le volvió a caer la corona y de nuevo se la tuvieron que colocar. Ya era imposible llegar a la hora fijada a la carrera oficial.
En la Gran Vía el paso de las Lágrimas debía entrar a las 20:35 horas, sin embargo, tuvo que entrar primero la cofradía de las Penas y posteriormente la de Hadú. Finalmente lo hizo una hora después, con lo que los problemas se hacían visible.
El presidente del consejo de Hermandades, Jesús Bollit, se le notaba nervioso en el palco. Pero finalmente la cofradía de la Encrucijada pasaba sin muchos problemas por carrera oficial. Ahora tocaba el camino de vuelta al templo, con mucho camino por recorrer.
En el regreso a la iglesia de San José, la Encrucijada debía subir por la avenida Otero antes de llegar a la zona del ‘Alfonso Murube’. El paso de las Lágrimas decidía poner las ruedas para evitar esfuerzo mayor a los costaleros, que ya venían algo ‘tocados’ por esta procesión tan larga.
Fue en ese momento cuando llegó el mayor problema, las ruedas se rompían y por tanto debían subir con costaleros hasta arriba. Un problema añadido al cansancio que ya acumulaban. Sin embargo, sin mucho pensar en apenas tres o cuatro chicotás se plantaron en la parte de arriba de esta avenida Otero.
En esta subida, los problemas se acrecentaron y varias personas tuvieron que ayudar desde fuera del paso, para agarrarlo y evitar que el palio de las Lágrimas se viniera abajo.
De ahí hasta el final, se vivieron momentos complicados, con unas 6 personas por fuera del paso agarrando la parihuela ayudando a esos costaleros que ya no tenían apenas fuerzas para llegar. A pesar de todo, seguían haciendo un gran trabajo debajo de Las Lágrimas para llevarla dignamente a su templo.
Les costó llegar hasta el final, pero sin la ayuda exterior hubiera sido mucho peor. Los momentos de tensión estaban ya resueltos solo quedaba entrar en el callejón final antes de volver al templo.
En la zona de la iglesia de San José se agolparon los devotos y fieles para ver la recogida de las Lágrimas, que lo hizo con muchos apuros pero consiguió llegar a su templo.
El hermano mayor de la Cofradía, Pedro Mariscal, señaló que “ha habido cositas, pero hay que felicitar a toda la Hermandad. Ya habrá momentos para pensar y ver los fallos”.
Las Lágrimas no tuvo la mejor de las salidas procesionales del Jueves Santo, pero salió y regresó a su templo. Ahora toca espera otro año más para poder ver este palio tan majestuoso procesionar por las calles de la ciudad junto al Cristo de la Encrucijada.
Los graves incidentes registrados en las gradas obligaron a retrasar durante más de una hora…
El Ministerio de Defensa ha lanzado una importante oferta de empleo público de interés en…
La nueva normativa sobre ascensores ya es oficial y trae consigo un impacto directo en…
El ciclismo fue protagonista este pasado fin de semana con la celebración de dos competiciones…
La Consejería de Educación, Cultura y Juventud, a través del Negociado de Festejos, ha puesto…
Trabajar de noche en Ceuta no solo implica un esfuerzo adicional, sino también el derecho…